labocina
Pasaron apenas dos años de la Revolución Mexicana cuando nació la vocecita que nos perdería con “cada noche un amor”. Lara fue el compositor, ella la intérprete. Mientras en México se vivían trasformaciones políticas, el mundo de la música vivía lo suyo
“Alma de Veracruz”, piel morena, voz exuberante como el puerto que la vio nacer, hija del arrabal, de las “Cenizas”, de la “Noche criolla” y de la “Vereda tropical”. Aquella cantante de boleros y traductora de las canciones del Flaco de Oro a voz de mujer, transformó el mainstream de la música popular mexicana, y de refilón la de América Latina.
Porque su voz recorrió y sigue recorriendo el continente entero. El paro cardiaco que el 19 de noviembre de 1982 le arrancó la vida no detuvo su cantar arrabalero inspirado en el amor y desamor. El mundo entero recibió la noticia, y parece como si desde entonces algo nos falta, aquello que un tocadiscos y un acetato no logran calmar, un ansia de arrabal.
“Me lo dijeron mil veces, más yo nunca quise prestar atención, cuando llegaron los llantos ya estabas muy dentro de mi corazón”:
Es como comienza uno de los tantos éxitos de la jarocha, “Y sin embargo te quiero”, ojalá a mí me lo hubieran dicho “mil veces” antes de escucharla en el viejo tocadiscos de mi abuela, sin embargo, yo vivía en la más tierna inocencia. Era muy joven para saber que aquella tarde cambiaría mi vida, ya no podría nunca más olvidar a Toña la Negra, bautizada como María Antonia del Carmen Peregrino Álvarez. Ya estaba “muy dentro de mi corazón”.
Así le puede pasar a usted, carismático lector, así que si desea seguir adelante, sírvase un trago de tequila y remóntese a la época de las grandes orquestas, del romanticismo de Lara, y sienta aquellas caricias tenues del tango que nos llegaban desde el Sur del continente, del gran amigo de Agustín Lara, Carlos Gardel, quien tuvo su influencia sobre nuestra jarocha. En la política en México obviamente el PRI seguía en el poder, y aunque fuera “De mujer a mujer” las féminas todavía no podían votar.
Mujer de labios carnosos, “Aventurera”
Toda ella era exuberante, enamoraba con sólo entonar una canción. Nació con esa cosa, desde niña ya se apoderaba de las reuniones familiares, y cuando más de una copa liberaba los espíritus, a alguien se le ocurría decir, “que cante Toña”. A los ocho años, tres después de terminada la Revolución Mexicana, ya cantaba en fiestas, quermeses y concursos.
Pero su debut fue en 1929, en el cabaret El Retiro, con el mote de La Peregrino, tres años después Lara la conoció y la lanzó a la fama. Desde entonces la mancuerna no paró de conquistar corazones. Entonces, hacía quince años de la muerte del dictador Porfirio Díaz.
A Toña le debemos 75 elepés. De su vida personal se sabe poco porque se mantuvo alejada de la farándula, sólo que tuvo tres hijos con su primer marido, de quien se divorció en 1950. Posteriormente se casó de nuevo con el baterista Víctor Ruiz Pasos. En los últimos años, con muchos kilos de más y algunos achaques de salud, se había semirretirado de los escenarios y grabaciones. “Vende caro tu amor, aventurera, dale el precio del dolor a tu pasado, y aquel que de tu boca la miel quiera, que pague con brillantes tu pecado”. ¡Saludcita!



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