labocina
Para endulzar el oído con el trabajo de este proyecto alemán, que devela una cara resplandeciente del pop detrás de la distorsión
Desde principios de los noventa, ese rock inglés saturado y melódico, denominado por la prensa como shoegaze, ha encantado a músicos y bandas alrededor del mundo. El sonido de agrupaciones como My Bloody Valentine, Slowdive, Jesús and Mary Chain o Ride ha llegado a ser punto de fuga entre guitarristas, tecladistas, cantantes, productores y hasta ingenieros de sonidos, para dar con un estilo propio de canciones que oscilan entre el pop, el rock y el ruido.
A principio de 2000, tras una incursión por la música electrónica y las mezclas por computadora, el joven alemán Michael Lückner comenzó el proyecto Guitar, el cual nació de la idea de hacer canciones con base en sonidos procesados de guitarra que muchos músicos no hacen o no pueden hacer a la hora de tocar en vivo. En palabras del propio Lückner, era como si el sonido de la guitarra se liberara del guitarrista. Esas bases de guitarra de vena shoegazera adquirían forma al agregarles programaciones de batería electrónica, más samplers y la dulce voz de la japonesa Ayako Akashiba, quien es coautora de la mayoría de las letras.
Después de Sunkissed (Morr Music, 2002), primer álbum de Guitar, Lückner amplió la definición musical del proyecto, y las canciones dieron lugar a una variedad más amplia de instrumentos sampleados y distorsionados. Como resultado, Guitar ha entregado siete discos de larga duración, compuestos de un pop electrónico chispeante con una voz enamorada que recuerda en momentos a Belinda Butcher, de My Bloody Valentine. Puede escuchar a Guitar en www.sunkiss.de.




