cronicas
Les Ballets Jazz de Montréal ofreció un jugoso espectáculo de danza contemporánea que se fusionó con proyecciones en el Degollado
Les Ballets Jazz de Montréal
Domingo 13 de mayo de 2012
Festival Cultural de Mayo
TEATRO DEGOLLADO
Les Ballets Jazz de Montréal ofreció su segunda fecha en la ciudad este domingo 13 y con ello, alrededor de 900 tapatíos presenciaron un espectáculo de danza contemporánea que se sumó a la serie de propuestas del Festival Cultural de Mayo.
En punto de las 17:50 horas el bullicio de la entrada perteneció a un público integrado principalmente por rostros de jóvenes y adultos que brindaron “prácticamente un lleno total”, según informó personal del recinto.
20 minutos más tarde, las luces bajaron, el telón subió y las primeras siluetas pertenecieron a dos bailarines, un hombre y una mujer. Él pareció darle vida a ella, movió sus extremidades a su antojo y la dinámica se repitió de forma contraria hasta que desaparecieron en medio de la oscuridad con los aplausos del respetable.
Para las 18:26, el fondo del escenario se pintó de diversas tonalidades, figuras y letras gracias a una proyección. “Press enter to start the game” fue la frase de bienvenida para “Zip zap zoom”, coreografía caracterizada por referencias del mundo virtual y donde nueve bailarines arribaron, uno por uno, bajo luces dirigidas y con un color específico en su vestuario; rojo, azul, gris, rosa, verde, morado, naranja, amarillo y turquesa siguieron el compás de un ritmo acelerado y voces con distorsiones electrónicas.
La primera parte del programa provocó palmas, suspiros y hasta algunas risas, pues hubo números que combinaron la técnica del baile con elementos teatralizados y algunos destellos burdos; el intermedio llegó a las 18:56, justo después de que once de los artistas ofrecieran una sesión llena de giros en medio de una atmósfera urbana.
El silencio regresó a las 19:17 y los extranjeros emergieron con traje sastre. Desde las bocinas, el piano les acompañó hasta que uno de ellos quedó casi desnudo para dejarse caer hacia la parte baja del escenario, acto que ocasionó sobresalto para algunos; “¿se cayó?”, “¿está bien?” o “¿es parte del show verdad?”, fueron las preguntas que encontraron respuesta cuando el bailarín regresó (tras una breve pausa por un problema técnico), en la siguiente apuesta del montaje: una coreografía con movimientos de manos, brazos y cabezas desarrollada en una elegante y grande mesa con velas.
De manera solitaria, en pareja o grupo, de principio a fin, los integrantes de este proyecto canadiense demostraron sus habilidades en un programa donde la exploración de las posibilidades del cuerpo se fusionó con el brillo de las luces en escena, la música clásica, electrónica y más.
Tras dos horas la jornada llegó a su fin a las 20:10 y de pie, los asistentes regalaron aplausos por varios minutos a la sonriente docena de artistas que enmarcaron una sesión de mucha energía sobre el escenario.



