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OCIO | La guía para vivir la ciudad
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¡Chuza!

Entre los deportes más antiguos y famosos a escala mundial, destaca el boliche, un juego que desde 1960 ha enamorado también a nuestra ciudad, ¿quiere saber por qué?

 

Hay quien afirma, como el antropólogo británico sir Flinders Petrie en 1930, que el origen del boliche está en Egipto, por ahí del 3200 antes de Cristo; aunque también el historiador alemán William Pehle defendió que éste había comenzado en su país alrededor del siglo III. Lo cierto es que para 1800, mientras Napoleón Bonaparte derrotaba a los austriacos en la batalla de Marengo en Italia, el famoso juego de pinos ya se disfrutaba en Nueva York, Ohio e Illinois, Estados Unidos, y 95 años después logró formalizarse con el nacimiento del American Bowling Congress. De ahí, Suecia pasó a ser el primer país Europeo que lo adoptó en 1909 y su expansión por el resto del continente dio como resultado la Federation Internationale des Quilleurs (FIQ), que de 1952 a la fecha, integra a más de 100 países.

En México, este deporte se popularizó durante los años cincuenta con la apertura, tanto de lugares para su práctica como de la Federación Mexicana de Boliche, y un decenio más tarde, Guadalajara figuró entre las ciudades bolicheras. “Todo empezó con boliches pequeños, el AMF y el Bolerama Tapatío, a donde acudía muy poca gente. En la actualidad, ya tenemos alrededor de siete boliches instalados al interior de la ciudad (y fuera, en Tepatitlán de Morelos, Arandas, Ciudad Guzmán y Puerto Vallarta), con una afición de más o menos cinco mil bolichistas. También aquí se constituyó la Asociación de Boliche del Estado (ABEJAC), el 10 de noviembre de 1974, con sede en el Bolerama Tapatío, lo que representó un gran crecimiento visible en los 56 títulos nacionales que Jalisco ha obtenido”, explicó Refugio Barriga, presidente de la asociación.

Sin embargo, 50 años no han sido suficientes para ver esta disciplina en su máximo esplendor, según comenta Barriga: “En 2003 el CODE tenía planes de abrir la primera escuela de boliche (porque hasta ahora, la instrucción es sólo particular, tal es el caso del Glow Bowling Club, fundado por el entrenador tapatío Jaime Carlos González), desgraciadamente no se concluyó, pero los Panamericanos nos dejaron instalaciones bastante profesionales. Como asociación, queremos darle mayor impulso al boliche en coordinación con el CODE, por ahora el plan es comenzar en junio la escuela y el torneo infantil, junto con un torneo en cinco boliches diferentes para que la gente tenga oportunidad de competir y así lograr una participación significativa en la olimpiada del año que entra”.  

 

Boli ¿qué?

Para hacerlo más fácil, visualice una larga pista de juego donde al final, diez pinos con forma de botella de refresco esperan ser derribados al primer golpe. Con el lanzamiento de una bola hará “chuza” si los tira todos y automáticamente adquirirá diez puntos. La finalidad es lograr el juego perfecto, es decir realizar 300 puntos en diez entradas; pero no se asuste, en cada entrada tiene dos oportunidades, además considere que el promedio de un jugador profesional alcanza los 240/250 puntos. El secreto es no dejar de practicar.

 

¿Dónde aprender?

Debido a que no existe una escuela en forma, los espacios para entrenamiento están al interior de los mismos boliches, donde la clase puede costarle de 90 a 200 pesos, pero ahí encontrará “instructores reconocidos a nivel nacional e internacional, están por ejemplo, Esther Martínez, Isaura Garza, Alberto Solís, Claudia Barriga, Ernesto Castañón, entre otros”.

 

¡A jugar!

En palabras de Jaime Valdivia, instructor y perforador, no importa el grado de profesionalismo, pues “las que hay son ligas caseras integradas mayormente con bolichistas amateur. Para ingresar sólo hay que formar una cuarteta y buscar al titular de alguna liga, nada más que el cupo se limita a 16 equipos debido al espacio de los boliches. Una de las ligas más fuertes del estado es la Clásica de Jalisco, que juega en el AMF los martes a las 20:00 horas”, pero en cada establecimiento encuentra de diez a quince ligas cuyo costo varía.

 

Para hacer chuza

Bol Guadalajara o AMF

H: L-D, 9:00 am a 00:00 h. Diagonal Golfo de Cortés 2880, colonia Vallarta Norte, frente a la Minerva. T/3615-5115

 

Bolerama Tapatío

H: L-D, 10:00 am a 00:00 h. Francisco Javier Gamboa 274, colonia Arcos Guadalajara, casi esquina Efraín González Luna. T/3616-6450

 

Bolerama Patria

H: L-D, 10:30 am a 23:30 h. Novelistas 5032, colonia Jardines Vallarta, Zapopan. T/3673-4793

 

Bolerama La Calma

H: L-D, 10:00 am a 23:30 h. Av. López Mateos Sur 3351, esquina avenida De La Calma. T/3631-4732

 

Ilusión Bowl

H: D-J, de 10:00 am a 00:00 h. V-S, de 10:00 am a 23:00 h. Plaza Ciudadela local SAN-07. Avenida Patria y Moctezuma. T/3631-8968

 

Equipo necesario (texto sujeto a cambios, hay que ver la foto)

Ropa: holgada y cómoda, no ceñida ni ajustada. La camisa es la pieza fundamental, así que debe permitir movimientos libres.  

 

Zapatos: especiales para boliche. En el centro de control del establecimiento le podrán facilitar un par de su número bien higienizados.

 

Bola: si no tiene una propia, en el centro de bolos encontrará de diferentes pesos, procure empezar con livianas del número ocho al doce y busque la que más se adapte a su mano, considerando la distancia y tamaño de las perforaciones.

 

Maleta: necesaria sobre todo si su equipo es propio. Existen diferentes formas y tamaños: para una, dos, tres o cuatro bolas, sencillas, tipo mochila y tipo caddy.

 

Guante: le servirá mucho para “el agarre”, sobre todo en la superficie de la bola.

 

Guante toalla: a diferencia del primero, protegerá tanto su mano como guante o canillera, ya que evita la humedad trasmitida de la mano al guante.

 

Canillera: se recomienda como corrector solamente. Ésta ayuda al soporte de la bola para no lastimar la muñeca de la mano y los dedos.


Parches: los hay para dedos, que ayudan al malestar por lesiones, herida o ampollas, y para bola, los cuales a su vez se dividen en de salida, que ayudan a ajustar la perforación y de agarre, para un mejor ajuste del mismo.

 

Los rostros del boliche en la ciudad

André Fors Farias, 19 años

“Mi interés por el boliche comenzó a los ocho años, creo que viene de familia porque mi mamá juega y mi abuela también jugaba. Me empezaron a traer al Bol Guadalajara y Jaime Carlos, quien es mi entrenador actual, me dio tips, y hasta ahora llevo diez años jugando, he competido a nivel nacional e internacional, en Panamericanos juveniles, el mundial de hace dos años, varios Centroamericanos, diez campeonatos y olimpiadas nacionales en diferentes categorías. La verdad, el boliche es un deporte muy bonito, pero como no le dan mucho apoyo, no es tan común”.

 

Miriam Aseret Zetter, 22 años

“Tengo doce años jugando en forma, pero llevo toda mi vida en el boliche porque mi mamá lo hacía desde que estaba embarazada de mí. Empecé compitiendo en los infantiles, recuerdo que en 2001, en Toluca, las medallas posibles de ganar eran catorce y obtuve doce de oro y una de plata. También pasé por juveniles, Olimpiadas Nacionales, campeonatos Centroamericanos, Panamericanos y mundiales, con sede en Francia y Hong Kong, en los que llegué a dieciseisavo lugar. Mi casa es el Bolerama Tapatío y me enseñaron Jesús Gutiérrez y Jaime Carlos González, pero más mis padres”.

 

Benjamín Martínez Vieyra, 14 años

“Empecé a jugar desde chiquito, acompañaba a mi papá, hasta que conocí a Jaime Carlos, quien es mi entrenador, y a los once años tuve mi primer selectivo, donde quedé como suplemente de la selección estatal. Un año después, me tocó representar a Jalisco en la Olimpiada Nacional y gané una medalla de bronce individual y otra en parejas con mi compañero Yahir. En 2011 jugué el segundo estatal y también lo gané, individual, en pareja y cuarteta. Este año volveré a representar a mi estado en la Olimpiada Nacional, en León, Guanajuato”.

 

María Teresa Velasco, 50 años

“Juego dese hace 32 años y empecé porque mi papá me obligaba, yo era futbolista, pero ya que conocí el boliche a profundidad me gustó. Estuve clasificada durante 16 años consecutivos en primera fuerza de todas las selecciones, nunca me quedé fuera de las seis mejores nacionales y tuve oportunidad de ir a muchos mundiales, de hecho tengo un récord de 20 años sin dejar de jugar ni con embarazos. Estoy en el Paseo de la Fama, mi estrella está ahí por el Parque Revolución, y me coronaron como ‘Jugadora del siglo’”.

 

Jorge Muñiz Iriarte, 45 años

“El boliche está en mi vida desde los diez años o antes, y mi inquietud nació porque mis papás jugaban. Ya son 30 y tantos años de juego interrumpido y de competencia en todas las fuerzas nacionales, además fui representante de México en la ciudad de Chicago, donde obtuve el tercer lugar, he tirado 37 veces el juego perfecto, me gané varias medallas como campeón nacional de ternas, parejas y quintas, he sido campeón nacional de segunda fuerza y muchos reconocimientos más”.

 

EXTRA

Perforadores de bolas

Jaime Valdivia Muñoz, 50 años

“Mi labor es acondicionar la bola de boliche al jugador para que pueda tener un desempeño mejor en su juego, por eso es importante nuestro trabajo, ya que la bola debe estar completamente a la medida de la mano, con ángulos y salidas bien hechas, así hará un mejor rodado”. ¿Cualquiera puede serlo? “Hay que estudiar como en otras profesiones, se necesita conocer desde la anatomía de la mano, hasta la velocidad de la bola y los ángulos de rodado, por ejemplo, lo hice de manera autodidacta pero he tomado muchos cursos de capacitación con profesionales mexicanos y de otros países”.      

 

Fuentes:

-Manual para el entrenador. Editado por la Escuela Nacional de Entrenadores Deportivos.

-History of bowling por el International Bowling Museum

-Sitio oficial de la escuela Glow Bowling Club: ligaloto.com

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