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En el 2003, con el Zitilites clavado en el corazón, el sueño de escuchar a los daneses Kashmir en directo parecía imposible. Siete años después se cristaliza, con un pilón: Trespassers, su sexto LP de estudio
Kashmir
13 de marzo, 22:00 h. TEATRO ESTUDIO CAVARET.
Calle 2, Parres Arias y Periférico. Núcleo Belenes.
T/3055-5122. Boleto: $320 preventa; $380 día del evento.
Disponibles en Ticketmaster T/3018-3800
Aquella canción de envoltorio kraut-rock, theremin esporádico y una voz que va de lo ecuánime a lo desesperado, "Surfing the warm industry", fue para muchos la puerta de entrada al sonido Kashmir. No había precedentes de su música en nuestro país —con todo y que Zitilites era su cuarto largo de estudio—, pero no importó: el enamoramiento con este disco (que muchos se afanaron en comparar con trabajos de Radiohead) fue total: sus canciones de letras melancólicas, llenas de despedidas, configuraron el soundtrack de muchos (¿recuerda la letra de "The aftermath"?).
Luego les perdimos la pista: como se puede apreciar en su línea de tiempo, la banda se replegó en su tierra, Dinamarca, para preparar el No balance palace (2005-6), un disco que si bien ya no tuvo la contundencia emocional que su antecesor, musicalmente expandió su espectro con colaboraciones con Lou Reed y David Bowie, bajo la producción de Tony Visconti (Iggy Pop, Morrissey); y su brilló sólo alcanzó a los fans de hueso colorado en este lado del mundo.
¿Y qué hay de su historia del Zitlilites hacia atrás? Mucho: de datos curiosos (su primer nombre fue Nirvana, y les gustaba tocar rock funk tronador) a cambios contundentes, como la retahíla de premios que les reportó The good life (1999), el disco con el que comenzaron a experimentar en lírica y sonido, y que los redefinió como banda. Están juntos desde 1991, cuando la banda era meramente el pasatiempo de Kasper Eistrup (vocal, guitarra), Mads Tunebjerg (bajo) y Asger Techau (batería), compañeros de instituto; y en todo este tiempo sólo han tenido un cambio —más bien adición— en la alineación con la llegada del tecladista y guitarro Henrik Lindstrand, en 2001. Eistrup, responsable de la inspiración lírica de Kashmir (con letras totalmente en inglés) y fundador de la banda, es también artista visual (www.kaspereistrup.dk); le recomendamos revisar su obra.
Cuando llegó la noticia de este concierto, no se distinguía claramente el motivo, hasta que hace poco irrumpió en el mercado Trespassers, su nuevo disco, que presentarán al rededor del mundo con una gira que, precisamente, arranca en nuestro continente. Para calentar motores, ofrecieron un par de conciertos íntimos en Bremen y Copenhagen; la gira arrancó oficialmente el 6 de marzo, en Nueva York. Le siguió el Distrito Federal, donde tuvieron que abrir dos fechas extra (9, 10 y 12 de marzo) y ahora toca a Guadalajara. Vienen varias fechas en el marco del South by Southwest Festival, y un calendario lleno hasta julio con paradas en distintas ciudades europeas. Un regreso a lo grande.
Trespassers (Columbia Europe, 2010)
El nuevo de Kashmir es veloz, contundente, con esas canciones que aspiran a arrebatar el aliento y sorprender con saturación de capas. El balance de sus anteriores producciones, con canciones en las que era posible encontrar calma y estruendo, guitarras fuertes y detalles dulces, se polariza en Trespassers: hay canciones potentes y otras más melifluas y ensoñadas. Andy Wallace es el productor (ha trabajado con Paul MacCartney, Springsteen, Faith No More). Sus aspiraciones pop son grandes: el crisol emotivo ahora es más accesible, y los coros directos y pegajosos. Como es usual en su modo operativo (la gestación de un álbum les toma al rededor de dos o hasta tres años), Trespassers se comenzó a trabajar en 2007, y ahora podremos gozar en directo los frutos de su afán perfeccionista.



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