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Daniel, un hijo del corazón
El Bicho

El monólogo Malas palabras hizo cobrar vida a diferentes objetos y enterneció con una historia que invita a hablar con la verdad

 

Malas palabras
Sábado 17 de marzo de 2012.
Teatro Experimental de Jalisco. 

 

Cerca de las 14:00 horas y entre aplausos, abrazos, fotografías o felicitaciones de un público tanto infantil como adulto, el pequeño Daniel—interpretado por Jesús Sánchez—, finalizó la segunda función sabatina de Malas palabras

El montaje, dirigido por Susana Romo y producido por Beto Ruiz, convocó alrededor de 80 espectadores al teatro Experimental de Jalisco, quienes puntuales y con canciones del argentino Luis Pescetti, arribaron para tomar asiento en las gradas y cojines colocados sobre el escenario.

Tras la tercera llamada, Daniel apareció desde un costado, vistió una boina que hizo juego con un largo overol y coloridas calcetas. Con pastel y velita en las manos entonó para sí mismo “estas son las mañanitas que cantaba…”, sopló y el consecuente “mordida, mordida” fue coreado por los presentes. Las primeras risas de la tarde emergieron.

Aunque se trató de un monólogo, de principio a fin aparecieron otros personajes a través de objetos que —desde la propia voz y manos del protagonista—, ayudaron a contar la historia. Su mejor amigo Pelos, fue un llavero, mamá y papá, una rosa blanca y una pipa respectivamente, mientras la tía de la familia se representó en taza de té.

Sánchez no paró de moverse en todo momento para interpretar a un niño de diez años, quien jugó con libros a los que imaginó como autos, fue a la escuela, no hizo tarea y conoció nuevas palabras en el diccionario, al lado de Pelos. Todo sucedió en el mismo espacio y se apoyó con efectos de luz y sonido.

Justo cuando el protagonista pidió una fotografía de recién nacido a su madre, la vida le bañó de dudas. “Es que me la pidieron de bebé-bebé mamá”, reclamó ante una imagen de un niño de dos años, “no teníamos cámara en ese entonces”, fue la respuesta. Ante el extraño comportamiento y susurros de sus padres, Daniel comenzó a imaginar un futuro hermano o un inesperado divorcio.

El escenario se oscureció, la flor se acercó a su oído izquierdo, la pipa al derecho y la verdad sorprendió a Daniel, “soy adoptado”, explicó a la audiencia. Entre enojo, frustración, y reflexión acerca de la vida que había llevado hasta entonces, el protagonista no tardó en arrepentirse de haber escrito un par de groserías como desahogo; comprendió que no era hijo de sangre, pero sí de mucho amor. “Me escogieron a mí”, aseguró, para explicar que “las únicas malas palabras son las que se callan”.

Como invitación y tras bambalinas, el actor Jesús Sánchez compartió “los niños pueden con la verdad, no porque los veamos chiquitos o indefensos hay que callar; ellos pueden vivir un proceso de duelo y aceptación, son adultos en formación”.

-Malas palabras ofrece función esta tarde a las 13:00 horas, y lo hará durante el próximo sábado 24 y domingo 25 de marzo. Boletos: $50 general (sábado) y $80 (domingos).

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