cronicas

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Dietrich Paredes, enérgico y dinámico

Con director invitado oriundo de Venezuela, arrancó la más reciente temporada de la Filarmónica de Jalisco, Iluminando el silencio

 

 
Por  OCIO

Los amantes de la música clásica y aficionados a este género que contaban los días para el comienzo de la nueva temporada de conciertos de la Orquesta Filarmónica de Jalisco (OFJ) con su nueva directora artística, Alondra de la Parra, batuta en mano para interpretar el primer programa del ciclo de presentaciones titulado Iluminando el silencio que arrancó el viernes pasado no pudieron disfrutar de su actuación en el teatro Degollado, pero sí de la del joven director venezolano Dietrich Paredes, quien tal y como se había comprometido un día antes en rueda de prensa, puso el corazón y todas las ganas en la ejecución del repertorio elegido para la ocasión.

A las 20:37 horas sonó la tercera llamada. Tres minutos después y marcada la afinación por el concertino de orquesta tal y como mandan los cánones, arrancaba el concierto con las notas de la célebre Fuga criolla de Juan Bautista Plaza, una obra corta solamente para cuerdas y que constituye una de las máximas expresiones sinfónicas nacionalistas de este compositor venezolano.

A continuación, los músicos de la OFJ, guiados por la enérgica batuta de Dietrich Paredes, deleitaron al público, no muy numeroso, con la fantasía orquestal Francesca da Rimini, del compositor ruso Pyotr IlyichTchaikovsky. La obra está basada en la historia de Francesca da Rimini y Paolo, asesinados por el malvado esposo de ella, Malatesta, al descubrir su infidelidad. Dante dio forma a la historia en su Divina comedia, colocando a los amantes en el círculo del infierno más cercano al purgatorio, condenados al dolor eterno. “No hay mayor dolor que recordar el tiempo feliz en la miseria”, es la frase que exclaman los desdichados.

El más auténtico Tchaikovsky se dejó oír con claridad el viernes pasado en el teatro Degollado en el transcurso de la ejecución de esta obra en la que, con su gran instinto dramático, el compositor ruso brinda una música amenazadora, lírica, apasionada…

El concierto finalizó con la Sinfonía No. 9 en Mi menor Op. 95 del músico checo Antonin Dvorak, obra que recibe el sobrenombre de Sinfonía del Nuevo Mundo, entre otras cosas porque su autor dijo haberse inspirado para su elaboración en la música de los nativos americanos y en los espirituales negros. Con varios pasajes complicados que los músicos en su conjunto lograron interpretar de forma airosa, los presentes en la sala pudieron disfrutar de la totalidad de esta obra, con sus cuatro movimientos: adagio-allegro molto, largo, scherzo y allegro con fuoco.

La anécdota de la velada se produjo casi al final de la interpretación de la pieza de Dvorak, cuando la batuta de Dietrich Paredes salió disparada, sin que afortunadamente sacase el ojo a ningún músico. Uno de los violinistas de la OFJ la recogió, se la entregó al director y el concierto continuó como si nada.

Y es que el enérgico brío del que hacen gala directores como Paredes propicia que ocurra este tipo de cosas.

La Orquesta Filarmónica de Jalisco ofrecerá de nuevo este mismo concierto este domingo 9 de junio a las 12:00 horas, con Dietrich Paredes una vez más al frente.

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