labutaca
Enemigo interno es una película menor en la trayectoria del cineasta alemán, y también una reflexión sobre la hipocresía
ENEMIGO INTERNO The bad lieutenant: port of call-New Orleans.
Recomendable. Director: Werner Herzog.
Con Nicolas Cage, Val Kilmer, Eva Mendes y Brad Dourif.
Estados Unidos, 2009. Duración: 122 minutos
Werner Herzog ha repetido hasta el hartazgo, que su filme Enemigo interno, no es un remake del filme de culto de 1992, Bad lieutenant, de Abel Ferrara, por esa razón, en el título original en inglés, le agregó el “The” antes de Bad Lieutenant, y también, “Port of call-New Orleans”; de modo que, en sus títulos originales en inglés, el filme de Ferrara se llama Bad lieutenant y el de Herzog, The bad lieutenant: port of call-New Orleans.
Herzog, tiene y no tiene la razón al respecto, porque Victor Argo, Paul Calderón y Zoë Lund, quienes junto a Abel Ferrara, escribieron el guión de Bad lieutenant en 1992, también escribieron ahora el guión de Enemigo interno (sin la ayuda de Herzog).
Pero por otro lado, se trata de dos personajes, lugares e historias muy distintos; el provocador filme de Ferrara mostraba a un corrupto policía neoyorquino (Harvey Keitel), adicto, pervertido sexual, obsesionado con el caso de la violación de una monja, cuyo universo decadente, era sólo el escenario para los temas de la fe y la redención; mientras que la de Herzog, también muestra a un policía corrupto, adicto y con patologías sexuales (Nicolas Cage), pero ahora tiene una preocupación más social y política, como la corrupción y por ello, fue apropiado que se ubicara en el Nuevo Orleáns post Katrina.
Son dos filmes tan distintos, más allá de por los diferentes presupuestos y los personalísimos sellos de los dos respetados autores, que incluso Herzog sostiene que su “teniente” es una comedia, claro, si tomamos en cuenta el conceptualismo, grandilocuencia y virtuosismo de algunas de sus obras maestras como Aguirre o Fitzcarraldo, Enemigo interno, por supuesto que es una “peliculita” muy menor dentro de su brillante obra, pero de ahí a llamarla comedia, también hay una gran diferencia; en todo caso, es un thriller policiaco con buenas dosis de humor muy negro, tan germano, que no siempre es entendido por el público no alemán.
Sin embargo, más allá de sus obvias diferencias, lo que hace valiosas a ambas películas, son sus preocupaciones temáticas, que hacen a las dos, profundas reflexiones de la sociedad estadounidense, la de Ferrara, sobre su hipocresía moral y espiritual, y la de Herzog, sobre su hipocresía social.
Al final del día, ambos tenientes sólo son una metáfora sobre la voraz ambición, soberbia, puritanismo, falta de identidad y amoralidad de una sociedad (la estadounidense), que literalmente se aniquila así misma (ya sea con las drogas de Ferrara o el racismo de Herzog), de forma automática e inconsciente, porque hace mucho tiempo que olvidó las razones de su fundación y es incapaz de reconocerse a sí misma.






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