laentrevista
Una plática con Tim Nordwind (el de las grandes gafas), voz y bajo en OK GO, como preámbulo a su primera visita a Guadalajara, el próximo 26 de marzo
En Ok Go confluyen cuatro buenos amigos que tienen en común, entre muchas otras cosas, un espíritu de creatividad ansioso. Tal vez los recuerde más por sus sencillos, divertidos y creativos videos, que los convirtieron en estrellas en Youtube, o por su versión de “Gigantic”, en Dig for fire. A Pixies tribute (2007), en el que también participaron bandas como Mogwai y Elk City. Lo cierto es que su música, fuertemente influenciada por Prince y The Kinks, abarca un amplio espectro de estilos con base en un sabor excéntrico, concentrados en sus tres discos, Ok go (2002), Oh No (2005) y Of the blue colour of the sky (2010), y que está próximo a inundar la ciudad de buena onda a finales de mes.
En corto
Ok Go se formó en Chicago, Illinois, en 1998, pero hasta 2005 comenzó a atraer atención internacional. Lo integran Damian Kulash (voz y guitarra), Andy Ross (guitarra), Tim Nordwind (bajo y voz) y Dan Konopka (batería).
Sus videos son casi tan importantes como su música ¿cómo mantienen el balance?
“Comenzamos hace alrededor de doce años como banda de rock, pero estamos muy interesados en otras expresiones. Los proyectos artísticos son los que nos motivan a levantarnos de la cama por las mañanas, nos emocionan las buenas ideas, ya sea en música, en visuales, en todo tipo de proyectos. Creo que mucho de lo que hemos podido lograr en estos doce, trece años, viene de poder seguir nuestras mejores y más locas ideas que, principalmente, empiezan con la música. Logramos crear este mundo loco a nuestro alrededor, con nuestra música como banda sonora. Y bueno, todos estamos interesados en distintas cosas, y disfrutamos perseguir la idea que parezca la más divertida, ya sea musical, o visual”.
Llevan mucho tiempo juntos, ¿cómo han sobrevivido dentro de una profesión cuya dinámica ha sufrido cambios tan drásticos los últimos años?
“Mucho tiene que ver con que tenemos una medida del éxito distinta a la industria de los discos. Una banda exitosa, de acuerdo con una compañía grande, es la que vende muchos discos, coloca un video en MTV y sus canciones en la radio comercial, y así es como mucha gente define a una banda exitosa, pero nosotros, realmente, nunca hemos usado esa métrica. Siempre hemos pensado que el proyecto durará mientras continuemos creando oportunidades para nosotros, para hacer lo que queremos y esa ha sido nuestra línea a seguir, nuestra guía. Hemos podido labrar una carrera por nuestra cuenta; no somos millonarios ni buscamos hacernos ricos con la música ni nada parecido, pero hemos podido darnos una vida decente como músicos, mientras que le hemos mezclado lo que nos ha parecido. Eso, para nosotros, siempre ha sido la meta, aunque nos gustaría vender un millón de discos, nunca ha sido esa la fuerza detrás de lo que hacemos. Nos conocemos desde hace mucho tiempo, nuestra amistad se basa en crear proyectos de arte y música juntos y somos muy afortunados, nunca jugamos con las reglas tradicionales”.
Pasó un largo tiempo entre Oh no (2005) y Of the blue colour of the sky (2010) ¿qué sucedió entre uno y otro?
“Estuvimos de gira con Oh No por casi dos años y medio. Regresamos a casa agotados y no teníamos ninguna buena idea para la siguiente movida. Además nos tomó año y medio grabar aquel disco, así que pasaron cuatro años para que de nuevo nos pusiéramos a componer. En ese punto ya éramos personas distintas, la música que escuchábamos era distinta, nuestras prioridades habían cambiado, y por esto creo que nos tomó un poco más relajarnos, descomprimirnos, y redescubrirnos como individuos, cómo nos sentíamos como banda y qué tipo de música queríamos hacer. Así que, ese largo periodo fue algo muy humano. Se nota, por ejemplo en que nuestro segundo álbum, que me gusta, se siente mucho a cómo éramos antes y no como algo que escribiríamos justo ahora, lo cual es bueno, no lo haríamos de nuevo. Me emociona más lo que no hemos hecho todavía que lo que sí. Creo que es completamente reconocible el cambio que ha atravesado la banda, de disco en disco, y creo que cualquiera estaría en shock por los cambios”.
Ahora que hay tantas opciones musicales, géneros, etcétera, ¿sienten afinidad con alguna escena o movimiento?
“No estoy seguro que estemos conectados con alguien en particular en alguna escena musical; escuchamos una gran variedad de música, vieja y nueva, y creo que la nuestra está más formada por quiénes somos como personas que por alguna fuerza cultural externa, aunque nos inspiran las personas, la ciencia, el cine y cada día que vivimos, pero lo más grande a lo que aspiramos es capturar emociones cuando se trata de hacer, cualquier cosa. Lo bonito de la música es que tiene esta suerte de habilidad única de transmitir un montón de emociones distintas al mismo tiempo, tiene esta virtud multidimensional que puede hacerte sentir feliz, triste, sensual, todo al tiempo. Más que nada, nuestras influencias vienen de cualquier cosa allá afuera que te mueven algo, que te hacen sentir y nos emociona tratar de recrear esa sensación, musicalmente”.
En Guadalajara, es común encender la radio y escuchar su versión de “Gigantic”, de Pixies, ¿cuál es la historia de este cover?
“¿En serio? Personalmente, me da mucha emoción que sea así. Pues mira, los Pixies son una de nuestras bandas favoritas de todos los tiempos. Es un grupo con el que estuvimos muy conectados durante la adolescencia, y son los maestros de esto que contaba, la música de emoción multidimensional. Ellos logran esa sensación de querer estar feliz y enojado al mismo tiempo. Fuimos invitados a este tributo, y nos pidieron ‘Gigantic’, una de sus más grandes canciones. Queríamos ser cuidadosos, no sólo ‘refritear’ la canción, porque nadie la tocará mejor que los Pixies. Hubo un periodo en que la desmenuzamos hasta sus elementos básicos para ver de ahí cómo podíamos reconstruirla; buscamos honrar sus elementos grandiosos, pero también queríamos asegurarnos de darle nuestro giro. Recuerdo que uno de los primeros elementos que nos llamó la atención fue su línea de bajo, tan prominente y grandiosa, pero creo que en ese tiempo que necesitábamos hacerla nuestra, caímos en cuenta que de hecho era necesario sacarla y dejar que la melodía llevara el curso, y ver qué pasaba a partir de ahí. Eso fue lo que comenzó a abrir nuestra interpretación porque nunca quisimos permanecer superapegados a la original, y creo que eso es lo que tiene una canción grandiosa, la puedes tocar de mil maneras distintas y seguirá sonando estupenda. Ciertamente, la deconstruimos y luego la levantamos de nuevo en una forma que sabíamos. Y creo que eso es también lo padre de los Pixies, nunca fueron unos grandes músicos, pero lo que aportaron como banda de cuatro elementos, es algo que nadie más podrá repetir, jugaron con sus fuerzas y con sus debilidades y crearon esta música que nadie más podía crear, que sólo pudo surgir de la unión de estas cuatro personas, y tratamos de crear un cover de esta forma, jugamos con nuestras fortalezas y limitaciones, y así surgió nuestra ‘Gigantic’”.




