botica
Una de las muchas contradicciones que le dan colorido a nuestra folclórica gastronomía, es la fruta en vinagre. Este acompañamiento de muchos platillos debería llamarse en realidad verdura en vinagre, y nuestra conclusión es que es más melodioso el nombre con la palabra fruta, que con la palabra verdura. La defensa del nombre también puede estar en que, además de zanahoria y cebolla, las dos verduras que son sus componentes principales, también se le suele añadir jícama, que esa sí es fruta. Luego de la reflexión sobre el nombre, la fruta en vinagre se elabora desde épocas coloniales en nuestro país, y su historia tiene que ver con la de muchos encurtidos que se preparan no sólo en México, sino en varios países del mundo, ante la necesidad de conservar por más tiempo el excedente de las cosechas. Por ejemplo, en El Salvador la preparan bien ralladita y le llaman simplemente encurtido, lleva poco vinagre y es prácticamente una ensalada. Nuestra fruta en vinagre suele prepararse con las verduras mencionadas, vinagre de piña, de manzana o de vino blanco, y en muchos casos con chile jalapeño, además de especias como clavo, comino y orégano. Es perfecta para acompañar desde moles hasta tacos y si busca las más ricas, vaya a los mercados de la ciudad donde las venden a granel, en las cremerías. Prefiéralas a las “verduras en escabeche” enlatadas, que siempre serán menos frescas.




