cronicas
Bajo la dirección de Martin Acosta, esta obra puso a reflexionar a 300 tapatíos a través de una serie de historias
TIMBOCTOU
13 de julio de 2012, 20:30 h. 7 y 14 de julio, 20:30 h. 8 y 15 de julio, 19:00 h.
TEATRO EXPERIMENTAL DE JALISCO. Calzada Independencia s/n, núcleo Agua Azul.
T/3619-1176. Boleto: $120 general, $100 con credencial vigente.
De venta en taquillas y Ticketmaster (T/3818-3800)
Luego de su estreno durante marzo pasado en la ciudad de Los Ángeles, California, el montaje Timboctou vivió la noche del viernes la primera de seis funciones en la Perla Tapatía dentro del teatro Experimental de Jalisco y con ello, cerca de 300 personas aplaudieron a un elenco tanto nacional como extranjero.
Las 20:15 horas y la fila lució suntuosa, 20 minutos más tarde la primera llamada llamó a los presentes a tomar asiento. Con telón abierto y luces sobre el escenario, el sonido de las cámaras de los fotógrafos presentes, poco a poco fue perdiendo presencia, pues la melodía del Himno Nacional mexicano se hizo presente a través de una escolta, integrada por mujeres y hombres vestidos con ropa interior.
El silencio de los jóvenes y adultos tapatíos fue total. En escena, una montaña de butacas oxidadas e incompletas en uno de los extremos y una puerta abierta en el otro, mientras al centro se encendió un televisor colgante y de cabeza.
Entre risas, el público recibió a los primeros personajes de la noche. Chucho y Dany, gemelos oriundos de Tijuana, arribaron con sombrero, botas, cadenas al pecho, lentes y pantalones ajustados. No tardaron en compartir su misión: depositar cadáveres en un estacionamiento.
Tras coreografías, palabras altisonantes cargadas de humor y la discusión sobre ortografía, los gemelos escribieron un mensaje de amenaza en una supuesta cartulina. Al mismo tiempo, las palabras aparecieron sobre el fondo del escenario, espacio que también fue aprovechado más tarde para proyectar subtítulos en español debido a los diálogos en inglés a cargo del elenco estadounidense.
Con una dramaturgia caracterizada por el aprovechamiento de contados elementos, actores llenos de energía y una dosis tanto de metáforas como ejemplificaciones de la burocracia, los medios de comunicación y política mexicana, personajes como el secretario de Seguridad Pública (interpretado por la actriz Sofía Olmos), también encontraron su lugar en la historia.
La puesta en escena se caracterizó por presentar anécdotas consecuentes; desde un español despechado y llevado a Puerto Vallarta por los primeros personajes, hasta un par de extranjeros que no recordaron cómo fue que éste apareció muerto en la bañera del hotel donde se hospedaron, pasando por un hombre convenciendo a otro de ejecutar a quien le debió mil pesos. “¿Te debe mil pesos y a mí me vas a pagar cinco mil por matarlo?”, fue una de las últimas frases de la noche.
En medio de una serie de contradicciones entre el arrepentimiento, la condición humana y por supuesto la violencia, la recta final del montaje vio a dos botargas de osos polares bailando al ritmo de música clásica. Para las 22:10 horas, hubo quien se puso de pie para regalar intensas palmas y sobre en el proscenio, diez actores con sonrisa en rostro pusieron punto final a la noche.



