labocina
Él es un músico (casi) anónimo que quiso ser escritor, pionero del indie y el lo-fi. ¿Su lugar de origen? Houston, Texas
Jandek es un atípico dentro del folk. De hecho, sus álbumes suenan realmente al folk de antaño: mal grabados, y en ocasiones con afinaciones alternas que rozan lo desafinado. Con guitarra y voz en sus primeros discos, a su instrumentación añadió bajo y batería cuando salió de su casa para dar conciertos. Esto lo hizo luego de más de dos decenios de grabaciones de baja calidad (en producción), una distribución con una disquera cuasificticia dedicada exclusivamente a vender sus álbumes por giros postales. Su disquera misma no graba ningún otro proyecto, valdría decir que es one-artist-label: Corwood Industries es el nombre de la compañía.
Su primer álbum publicado fue bajo el nombre de The units, grupo falso, pues en su totalidad todo es interpretado por él. Fue en 1978, y de ahí hasta el 2004 no dio ningún concierto públicamente. Sus años de encierro los dedicó a grabar las ideas musicales que surgían en su cabeza. Amateur y lo-fi, sus grabaciones empezaron a contarse por decenas, y ahora rebasan los más de 60 títulos.
Es obvio que no toda su producción es de anotarse, pues gran cantidad de sus canciones bien parecen ser en práctica, y en ocasiones recuerda aquella leyenda de Syd Barrett en la que se cuenta de cómo el primer vocalista de Pink Floyd podía pasar horas con la guitarra abrazada, dando el mismo acorde y musitando letras incomprensibles (véase —y escúchese— el sencillo “London ’66-’67”, de los Pink Floyd).
Al principio, su fama se limitó a los círculos de los más clavados del underground, con ecos en la radio universitaria a sabiendas de que en su exotismo radicaba su atractivo: cada nuevo LP significaba adentrarse y leer un capítulo más en las entradas de un diario musical de la manera más introspectiva. Porque si se critica su música como poco profesional, se puede justificar con ese argumento: es más una bitácora musical y menos un proyecto para sacar a la luz lo mejor de su creador. Todo lo contrario de “luz”: muchos de sus tracks asemejan más al lamento y menos al goce estético de la música por misma.
Muchos de sus discos pueden ser tachados de monótonos, los defensores dirían que es un minimalismo, ya que Jandek bien podría ser el minimalista del folk. Sus piezas extensas servirían de soundtrack no oficial de los filmes de Andy Warhol en los que un sujeto duerme por horas, por ejemplo. Adentrarse en sus discos cronológicamente no sólo da cuenta de los cambios en la visión de la música, sino que también se perciben las mejoras en la grabación conforme avanza la tecnología. Sumergirse en la discografía de Jandek es adentrarse en un descenso hacia el lado oscuro de un ser humano en apariencia común.
Es el pionero del do it yourself en la música, aunque se muestre como profesional ya en su etapa pública. Igualmente sus presentaciones aún son limitadas y son pocos los que logran verlo en vivo.
Fue hasta el año 2004 cuando por fin dio su primer concierto en público. Obviamente se desconoce si alguna vez durante su reclusión en el anonimato se presentó, ya fuera con banda o como solista con guitarra y voz. El programa del festival en Glasgow, en el que salió a tocar, no decía nada sobre su presentación; de haberse anunciado lo más probable es que no convocara multitudes ni nada por el estilo, pues por las características de su música y la distribución de sus discos siempre se trató de uno de esos artistas que se conocen por ir de mano en mano.
Tres pistas a seguir:
Pon mi sueño en este planeta (2000). Para quienes estén alejados de los géneros como el progresivo o la música clásica, un disco con tres canciones no es más que un sencillo o un EP. Este no es el caso, por supuesto: con tres canciones se llena casi una hora. Absolutamente instrumental, se trata más de la lectura de poemas en los que por algunos versos canta, de la manera más visceral, por cierto.
Lost cause (1991) y Glasgow friday (2005). Dos discos para escucharse juntos. Uno como recuento estilístico de la veintena de discos anteriores, a la mitad de su carrera y todavía en el anonimato, y otro grabado en directo, recién salido a la vida pública, para escuchar los cambios al interpretar la música en conjunto con bajo y batería y notar sus contrastes con respecto a todo lo anterior.
Filme: Jandek on Corwood. Este documental bien puede sustentar el hecho de que para algunos será más interesante la historia alrededor del artista que su música misma. Puede ser visto por el solo disfrute cinéfilo.



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