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La lectura teatralizada Magnetar, en voz de su autor Raúl Valles, mantuvo a los asistentes atentos en todo momento, y provocó muchas risas con algunos de sus personajes

 

Magnetar
TEATRO EXPERIMENTAL DE JALISCO
25 de mayo, 2012

 

El actor y dramaturgo chihuahuense Raúl Valles presentó ante más de 30 personas su obra Magnetar, ayer viernes 25 de mayo, en el teatro Experimental. A las 20:25 horas se dio la primera llamada, la mayoría de los asistentes comía o tomaba algo en el recibidor, ya que no pueden introducirse alimentos en la sala; sus pláticas eran un resumen de su día laboral.  En la segunda llamada con la mayoría de los espectadoresdentro de la sala, las luces se volvieron más tenues y aunque el espectáculo aún no comenzaba, bajaron el volumen de su voz. A las 20:35 las luces se apagaron por completo, no se anunció la tercera llamada; de pronto se escuchó algo de música que se desvaneció poco a poco a la par que se percibió la voz de Raúl recitando las indicaciones del libreto, el lugar y los personajes de la primera escena. Una luz que emanó del atril, donde colocó sus hojas de texto, iluminó su rostro y su torso, de playera roja y mezclilla; en cuestión de minutos un reflector de color azul verde enfocó su persona. La mayoría de los asistentes eran jóvenes universitarios, así como artistas, fotógrafos y compañeros actores.

El relato comenzó con dos policías federales cuyas peripecias, aunque cercanas a la idea colectiva que tenemos de ellos por su poca eficiencia y corrupción, lograron risas por parte de los asistentes en varias de las líneas. Confunden a un civil con un delincuente, pero no es la primera vez. La puesta en escena recurrió a la música para reforzar la lectura, y a las bondades de la iluminación que, por ejemplo, en un interrogatorio un tenue reflector dio la idea de esas salas que vemos en las películas. La penumbra también fue importante, la oscuridad apoyó el sentido de claustrofobia que relata el autor con efectos en las voces y con sonidos  naturales en escenas donde hablan mujeres que están enterradas en hoyos bajo la tierra; ansiedad y miedo fueron compartidos por el personaje de la obra.  La excelente dicción y entonación del actor lograron separar a cada uno de los personajes, y aunque los asistentes sólo ven a una persona en escena sentada y leyendo, son transportados sin problema a los hechos contados. Destacan dos momentos interesantes, cuando los federales tratan de dar sentido a la situación con una plática lejos de toda lógica, que hizo reír a todos en la sala, con los dilemas lingüísticos que los incompetentes personajes discuten, y la transformación de Valles en un reportero de televisión en donde cambió un poco su posición sentado para darle realce al momento.

Al final, la historia desemboca en una psicosis colectiva en la que hasta seres de otro planeta son señalados como responsables de hechos como el de cientos de cadáveres caídos del cielo, y hasta un científico loco hace su aparición. Es un texto que hace reír, y al final pone a pensar al traducir mucho de su contenido en situaciones que atañen al país y que parecen de fantasía; es un trabajo escénico interesante que expone el talento de un actor. A las 21:15 las luces se apagaron por completo, al encenderlas de nuevo la silla estaba vacía y Raúl regresó a escena para recibir los aplausos y despedirse. La gente aún esperó en el recibidor unos minutos y comentó su experiencia, compartieron líneas y momentos divertidos.

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