cronicas
La moraleja fue que los títeres de trapo hacen mejor televisión, incluso cuando es teatro, que cualquier cadena nacional
31 minutos, resucitando una estrella Director: Álvaro Díaz.
Sábados y domingos de julio, 11:00 am y 13:00 h.
TEATRO EXPERIMENTAL DE JALISCO.
Calzada Independencia s/n, núcleo Agua Azul. T/3673-1176.
Boletos: $120 general, $100 estudiantes, maestros, tercera edad, teatro en bici, escuela del espectador, trabajadores universitarios. De venta en Ticketmaster (T/3818-3800)
Una de las cosas bonitas de que un programa para niños sea también atractivo para los adultos es que, cuando se ve la fila para entrar al teatro en que se monta el espectáculo con sus personajes, no se sabe si el que insistió asistir con la familia fue el más pequeño o el menos joven de la casa. Sin embargo, en la primera función del sábado pasado no sólo se congregaron familias completas, sino también adolescentes sin planes de tener hijos todavía, emocionados por ver, en vivo y en directo, a la palomilla de Tulio Triviño en 31 minutos, resucitando una estrella, coproducción entre el programa chileno y México, que sirve de antesala quizá a algo más grande planeado para la próxima Feria Internacional del Libro, que tendrá a Chile de invitado. Quizá por la hora, las butacas del teatro Experimental no se llenaron, y los acomodadores compactaron a la audiencia en las filas centrales, frente a un enorme televisor de cartón que dominaba el escenario, ya dispuesto para la función.
Y entonces comenzó con la llegada de Triviño y Juan Carlos Bodoque, que fueron recibidos con expresiones de emoción y uno que otro grito contenido, cuando el primero confesó lo inútil de “ese” programa de talento del que debía ser anfitrión. Pero como el deber llama, el show debe comenzar y todo eso, Triviño puso la frente en alto y se puso ante la cámara. Un anuncio luminoso conminó al público a aplaudir, como en los estudios de cualquier canal televisivo, y comenzó el desfile de Resucitando una estrella, en el que distintos personajes de 31 minutos demostraron sus talentos con canciones reconocidas (y coreadas) por la mayoría, como “Me cortaron mal el pelo” con Chascoberto, “Bailan sin César” de Latidos Latinos Urbanos Emergentes Hip Hop Hermanos Brother (o LLUEHHHB, para la banda) y “Mi equilibrio espiritual” de Freddy Turbina, entre otros.
Casi todos los temas fueron interpretados por el títere autor, y cada vez que hacían acto de presencia, la gente se emocionaba un poco más y, si se sabían la letra, acompañaban sin miedo. En realidad, el espectáculo es un recorrido por los grandes éxitos del equipo de títeres, con nuevos personajes y situaciones graciosas entre una y otra que no dejaron que a los niños y adultos se les borrara la sonrisa. Las entrevistas de backstage con los participantes, los problemas de último minuto y, sobre todo, los videos hechos como introducción a cada una de las actuaciones, emocionaron a más de uno.
La producción no fue muy elaborada, aunque sí esmerada, hasta con efectos especiales y un Pato Tengo Miedo que se gana el corazón de todos. La hora y media se va como agua y, a la salida, podrá llevarse discos, DVD, camisetas o hasta la oportunidad de tomarse una fotografía con el elenco de tela. 31 minutos, resucitando una estrella, estará en el Experimental sábados y domingos de julio, a las 11:00 am y 13:00 horas.



