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Boca de Lima espera con un menú enfocado en los frutos del mar
Boca de Lima
H: Ma-S, de 12:00 h a 1:00 am. D, de 12:00 a 18:00 h.
Amado Nervo 45, esquina Hidalgo. T/3615-2293.
www.bocadelima.com
No sabemos si la idea era evocar a Veracruz (Tecolutla), o a la ciudad de Lima, en Perú, pero daría igual, porque en ambos sitios los frutos de mar son los reyes del menú, como en este comedor ubicado en la esquina de Amado Nervo e Hidalgo: Boca de Lima, que es una terraza con vista a las dos calles, decorada en colores verde pistache, negro y crema, con mesas de metal blancas y sillas tejidas en plástico.
Nos recibieron con un balazo de camarón, como ellos llaman a los caballitos que normalmente se usan para tequila, pero aquí los llenan con Clamato, salsas, limón, y trozos de camarón crudo u ostión. Enseguida llegan las tostadas, y los salseros: verde de tomatillo crudo; roja de chile de árbol, habanero en aceite con ajo, y una ensaladilla de zanahoria rallada con cebolla morada desflemada y habanero.
Comenzamos con un pulpo a la gallega, que llega servido en un plato rectangular sobre rodajas de papa, bañado de aceite de oliva y con su pimentón en polvo de rigor. Estaba bueno, casi en su punto, de rico sabor. Luego solicitamos un pescado frito, un ejemplar pequeño de guachinango crujiente, con rodajas de limón y una ensalada de col morada con jitomate, cebolla y chile verde. Con el pescadito le traen un aderezo cremoso, de yema de huevo y aceite con chile rojo, muy sabroso.
Para acompañar, cervezas heladas. ¿Volvería? Sí. Está sabroso.
Detalles
Se nota que el chef disfruta cocinar porque sus platos son frescos, honestos, sencillos, con buen sabor, y que además le gusta el picante, porque el chile está presente a lo largo de sus confecciones; durante la comida estuve gozosamente enchilada. Las porciones no son muy generosas, por lo que si usted es de buen diente, tendrá que pedir dos platillos para saciar su apetito. O mejor, botanear y compartir con sus acompañantes. Nos recordó el estilo que el restaurante i latina comenzó a usar hace doce años, en algunos detalles de su decoración y en algunos platos y cazuelas. Sirven destilados como tequila, whisky y vodka. Extrañamos el vino, que aunque no parezca le viene muy bien a los mariscos. La música ambiental va de lo electrónico a algunas fusiones como Bajo Fondo Tango Club. El servicio es cálido y esmerado. El local es muy limpio y cuentan con valet parking ($25). No hay zona ni menú infantil. No cuentan con rampa para discapacitados. Ofrecen wi fi y es un comedor libre de humo.



