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OCIO | La guía para vivir la ciudad
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Oh, la nostalgia
 

Qué días aquellos en que nos despertábamos a las siete de la mañana para ver el más reciente capítulo de una caricatura. Porque para levantarnos entre semana siempre fue una tortura china con nuestros mayores; sin embargo, ah, no, ¿sintonizar Caritele a horas imprudentes en sábado? ¡Era manda! Los culpables de esta contradictoria conducta en adolescentes y niños de todos los estratos, principalmente, eran Los Caballeros del Zodiaco. No conozco a nadie, nadie, que no lo hayas visto, aunque sea, durante la época de las “Doce Casas”, esa saga mitológica que nos revolvió elementos del budismo, el cristianismo, la galería de dioses y semidioses griegos y romanos con una historia llena de dramas existenciales, triángulos amorosos, huérfanos, familias rotas, sangre y muchos discursos de autosuperación. No importa cuál era su favorito (que si Seiya porque era el protagonista, o Shirú por su misticismo), nadie quiso a Shun (Andrómeda: armadura rosa, con senos y un par de cadenas que lo único que hacían era enroscarse como víboras. Visto desde ahora, era como desenredar los cables de los audífonos de un iPod) y su dependencia con su hermano Ikki, el más fuerte y popular de todos, gracias a su halo de misterio, su desapego emocional y aquel golpe que destruía la psique de su víctima.

Esta historia, como  mucho del animé, tiene sus orígenes en la pulpa nipona. Su creador, Masami Kurumada, se ganó el público con un éxito apabullante, saltando la brecha que existía entre los mangas dirigidos al género femenino (shōjo) y el de los hombres (shōnen). Antes de arrasar con Saint Seya (el título Caballeros del Zodiaco fue aporte de Francia, parece), Kurumada desarrolló Ring ni Kakete, en donde narraba las peripecias de un joven boxeador, y sus obstáculos para convertirse en todo un campeón. Con el avance de las anécdotas, el escritor y dibujante introdujo elementos mitológicos en los personajes, de manera que terminaron convirtiéndose en superhombres con habilidades, pues, eh, sobrehumanas. Antesala de Saint Seya, la serie dejó de editarse en 1981, y para entonces ya tenía una sólida base de lectores frecuentes.

Caballeros del Zodiaco en modo manga no tiene todos los elementos que se agregaron a la serie animada. La publicación impresa se dio entre 1986 y 1990, con 28 volúmenes en total, que abarcaban tres partes, originalmente: Zodiaco, Poseidón y Hades. Después, la historia que corresponde al Mundo del Hielo (Odín y compañía), además de una serie de reimpresiones con la versión de su creador, cubierta de lujo y características extra. Es por esto que la incursión de los Caballeros de Tierra (los más jóvenes con armaduras aburridas con nombres como “Águila” o “Ratón de campo”, ¿quién se acuerda?) fueron cortesía de Toei Animation, estudio que casi pierde a buena parte de fanáticos por esa aburrida fórmula.

La fisonomía de los protagonistas, sobre todo el de Seiya, se tomó directamente de Ring ni Kakete, bajo la excusa de una técnica entre dibujantes. De cualquier forma, la personalidad de cada uno de los personajes representaba el modelo de masculinidad y fuerza clásica. Esto último aparece en Wikipedia, y bajo el riesgo de que miles me ataquen en la sección de comentarios (si acaso), lo pongo en duda, ya que si en verdad Kurumada estuvo involucrado en la producción de la versión animada, como ejemplo de macho no funcionaban ni el antes mencionado Shun, ni el Caballero de Piscis y sus rosas mortales. Sin embargo, a pesar de ciertas contradicciones y esa costumbre de alargar cada pelea decisiva con descripciones de cómo se destrozarían los unos a los otros (claro elemento de la narración de cualquier cómic, seamos justos), cada uno de los caballeros se ganaron un lugar especial en quien los conoció.

Kurumada continúa produciendo su arte, en versión estática y en la televisiva, introduciendo a niños (porque Seiya y su clan no tenían ni 17 años) que deben pelear contra fuerzas oscuras para salvar a Saori, y entonces, al resto del mundo. ¿Usted qué estaba haciendo en ese entonces? Ah, sí, desayunando frente a la tele, gritando “¡Dame tu fuerza, Pegaso!”

Comentarios

Yo soy Tauro y el caballero

Yo soy Tauro y el caballero de Tauro estaba bien perdedor, incluso en la Saga de Hades lo matan unos cholos que van cruzando por las doce casas pidiendo porro. Dios santo desde niño he sido un loser :(

Que chido acordarse de esos

Que chido acordarse de esos tiempos y ver a Adriana de Castro con el Carisaurio jeje. La neta yo me llevé gran desilusión al ver que mi signo (piscis) era el más puñal y con el poder más jotolón que había, pensé que si siendo el último antes de llegar con el gran maestro, se iba a poner muy bueno y me salieron con esa puñalada (de arma punzocortante y mariconada).
Gracias por esta columna que de verdad me hizo sentir gran nostalgia.

Saludos

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