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Poe remasterizado
El Telón

Uno de los pilares de la obra de Edgar Allan Poe, “Corazón delator”, adaptada al estilo clown y teatro del cuerpo del grupo tapatío Jajalisclown, se presentó para celebrar el decenio de teatro El Caminante

Tum tum tum
Adaptación del cuento de Edgar Allan Poe “Corazón delator”.
Adaptación y dirección: Gabriela Pescador. Grupo: Jajalisclowns.
Décimo aniversario de Casa Teatro El Caminante
Viernes 18 de febrero, 20:30 h.

 

 

Poe vuelto a inventar. El viejo con el ojo saltón y lleno de cataratas exige su cena, su gata, Mia-U, escurridiza y demandante, le ronronea al pobre sirviente, Jack, un caballero que encuba una locura que lo llevará al inevitable asesinato, y finalmente a un “Corazón delator”, que con sus altos decibeles y profundo retumbar, saca a la luz la mortífera verdad.

El pasado viernes, el Teatro Caminante, que hoy está de fiesta por su décimo aniversario, cubrió  sus paredes de negro, y en un escenario sencillo —dos sillas viejas y una mesa de centro—efectos especiales, música y el talento de los tres actores, Fernando López, Tania Villegas y Claudia Anguiano, recreó la noche en la que un simple latir del corazón cubrió hasta el silencio más hondo.

En esta adaptación del grupo tapatío Jajalisclown, el toque de humor no podía faltar, tampoco la poca cantidad de elementos de utilería que enriquecía la imaginación de los asistentes, que si bien fueron escasos, recibieron el montaje con muchos aplausos y mucha risa, de esa que nace de un humor muy negro.

La obra tuvo una duración de una hora, lo suficiente para dejar a los espectadores con ganas de tormentas de lluvia y de corazón, quizá con ganas de ver un poco más, ya que el final se sintió apresurado y dejó espacio para desear más artes escénicas.

La obra, que forma parte de la canasta de piezas teatrales que celebran el aniversario del espacio independiente, no escatimó en detalles morbosos, como cuando Jack, después de haber consumado su oscuro deseo, descuartiza el cuerpo y se come las tripas, escena que no estuvo exenta de sano humor: una sonaja estaba dentro del estómago del viejo, y con su particular sonoridad, sacó a los espectadores de la oscura imagen y provocó la risa sin pudor.

Al final los actores agradecieron acompañados de su capitana, Gabriela Pescador, y con el corazón agitado y una sonrisa congelada en su rostro, dijeron hasta pronto. La fría noche acompañó a sus asistentes a un terrorífico regreso casa. Tum tum tum.

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