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Atención ciudadanos, no es necesario gastar mucho para aprovechar lo poderes curativos de la naturaleza. Al hacerlo empezará a notar milagrosos cambios en su estado de ánimo
Está de más hablar de lo estresante que resulta la vida en medio de la mancha —léase contaminada— urbana, cada día hay que enfrentarse a una cantidad tan grande de retos, rodeados de asfalto, coches y apuros, que nos acostumbramos a un estado emocional que no es precisamente el óptimo, realizar actividades que nos reconecten con la naturaleza y sanar nuestra relación con ella, le quitarán el gesto adusto y lo harán sentirse más feliz.
A finales de los noventa surgió en San Francisco, California, la ecopsicología. Psicólogos y ecólogos se reunieron para intercambiar conocimientos y crear una alternativa más profunda para abordar la crisis ecológica. Una pregunta fundamental los inquietaba: ¿por qué a pesar de tener un enorme cúmulo de información acerca de la destrucción ambiental y del daño que supone a incontables formas de vida, la población continúa actuando como si nada sucediera? La ecopsicología explora los procesos psicológicos que surgen de la relación del ser humano con la naturaleza.
Qué hacer
¿Ha sentido ganas de quitarse los zapatos y sentir la tierra fresca en sus pies, de meterse al agua, de trepar a un árbol? No es necesario gastar mucho, no es necesario salir al bosque, la playa o lugares abiertos. Hay infinidad de prácticas que se pueden realizar sin salir de la ciudad. Podemos destinar una hora determinada para caminar y reconectar con los ritmos de nuestro entorno inmediato. Poner especial atención a los sonidos provenientes de las copas de los árboles o el cielo, cultivar vegetales de fácil crecimiento para su consumo en casa, mirar qué es lo que sucede en la jardinera olvidada que vemos todos los días para ir al trabajo. Conseguir una planta en maceta y conscientemente regarla y observar su crecimiento, convivir con animales, como perros, gatos, u otras especies de compañía, hacer un esfuerzo para determinar cuál es la historia de nuestra comida, salir en familia a caminar al parque del barrio, o hacer del día de campo del fin de semana un habito esencial.
Éstas y muchas actividades más, calladamente, nos nutren, dan alegría y energía a nosotros, los habitantes de las sociedades actuales que poco a poco hemos olvidado los poderes curativos de la naturaleza y su vital influencia en nuestro cuerpo y psique. La ecopsicología viene a recordarnos este ancestral vínculo.



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