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Con un ensamble de actores de alto calibre, la película aborda la búsqueda de sueños y la adaptación al cambio en la tercera edad
EL EXÓTICO HOTEL MARIGOLD The best exotic Marigold Hotel.
Dominguera. Director: John Madden.
Con Judy Dench, Maggie Smith, Tom Wilkinson, Celia Imrie y Ronald Pickup.
Reino Unido, 2011. Duración: 124 minutos.
www.elexoticohotelmarigold.com/
La cinematografía británica es la única en el mundo que, además de interesarse en historias sobre personajes maduros y ancianos, ha hecho un nicho comercialmente exitoso sobre este tipo de caracteres, y algunos de sus filmes más memorables son The full monthy (Peter Cattaneo, 1997) y Calendar girls (Nigel Cole, 2003). Ahora llega El exótico hotel Marigold, sobre un grupo de personas de la tercera edad que responden a un anuncio sobre un lujoso hotel en India, al que llegan sólo para encontrar que les mintieron.
Dirigida por John Madden, cuenta con un reparto espectacular que reúne a algunos de los actores británicos más prestigiosos de la Gran Bretaña, y ese es el primer gancho, el que llama la atención, y hace que el público pague el boleto para ver a tan selecto grupo de histriones juntos, por desgracia, casi todo se queda en el gancho.
Cada personaje tiene su propia historia, su bagaje de culpas y sueños frustrados, y por lo tanto son diferentes las razones por las que cada uno desea ir a tan exótico lugar en ese momento “tardío” de sus vidas. Esto hace a la historia orgánica y diversa, porque juntos los motivos hacen el punto del relato, que es nunca ser demasiado viejo (o demasiado joven) para soñar, volver a empezar, o perdonarse a sí mismos.
Pero es aquí donde radica la principal falla de la cinta, un guión flojo y disparejo que tiene algunas de esas historias y personajes muy bien desarrollados, con un arco perfectamente claro que los hace además de tridimensionales, empáticos y entrañables, pero otros no corren con la misma suerte, son planos y lineales, por lo que no logran que el espectador se identifique o preocupe por ellos.
El otro punto malo del guión es ser predecible y su camino repleto de clichés y lugares comunes, al grado de parecer un catálogo de ellos, porque no parece quedar ni uno fuera, y esta característica, a pesar de ser común en el cine y de que en apariencia no importa al público, sí termina por afectar, porque entretiene pero no engancha al espectador, más allá de la hora y media dentro de la sala cinematográfica.
En su contra también tiene a Madden, un director que puede ser tan bueno (Shakespeare enamorado, 1998) o tan malo (Golden Gate, 1994) como el guión que dirige, y al que parece no pone nada de su parte para mejorarlo. Así las cosas, El exótico… es una película mediocre, pero que vale la pena ver sólo por su gancho, el espléndido ensamble de actores que por sí solos son una delicia, y juntos, un manjar.




