cronicas
Es tan joven (un año) y tan vieja a la vez (escrita en 1818), y regresó a la guarida que la vio nacer para festejar su cumpleaños. Lo hizo con teatro lleno, pompa y mucho calor de hogar: la puesta en escena de Dr. Frankenstein
Parece que fue ayer que la vimos por primera vez en los escenarios, sin embargo, ha pasado un año desde entonces, ¿quién hubiera pensado que el foro seguiría lleno? ¿Quién, que la puesta en escena saliera de viaje por toda la república y mantuviera agenda llena para futuras presentaciones; se le espera en Chihuahua, en Zacatecas y en el Vive Latino? Mientras tanto, chicos y grandes se ponen la bata sangrienta de Víctor, se conmueven con la soledad del Ente, y cantan sus canciones. Pocos olvidan la pregunta fundamental que se hace el monstruo cuando cuestiona su existencia: “¿Quién soy yo?” En la voz inconfundible de su creador, José Fors.
Así fue, la noche del viernes 5 de marzo estuvo marcada con una gota de sangre. Los fans asistieron al grito de auxilio de la obra de Víctor von Frankenstein y renovaron sus lazos con la abominable recreación inspirada en la obra de la escritora inglesa Mary Wollstonecraft Shelley, Frankenstein o el moderno Prometeo.
Hasta los programas de mano se acabaron, los que buscaban uno para obtener detalles de la ópera rock o para guardarlo de recuerdo, no pudieron obtenerlo. El módulo de venta de camisetas, pins, discos y tazas, se atestó de gente que buscaba el recuerdo materializado, nadie quería olvidar a la bestia. Los niños (que no fueron pocos) le pedían al papá jaloneándole la camisa que les comprara la bata chorreada de sangre.
El público ovacionó, al final del segundo acto se levantó de sus asientos y aplaudió lo más fuerte que pudo; el reparto, integrado por 23 actores, se mostraba feliz con sus interlocutores, los músicos subieron al escenario y agradecieron. El Diana estaba eléctrico y tormentoso, pareciera como si los espectadores hubieran olvidado el espantoso rostro del monstruo, y como la niña que busca compañía, le aplaudieron cuando torpemente salió a despedirlos. Habiéndose trasformado en José Fors bailoteó un poco en el escenario y el público aplaudió todavía un poco más fuerte.







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