labutaca
Una cinta que se encuentra a la altura de la leyenda. Scorsese está de regreso, y lo hace en grande
LA ISLA SINIESTRA Shutter island.
Imprescindible. Director: Martin Scorsese.
Con Leonardo DiCaprio, Mark Ruffalo, Ben Kingsley y Max von Sydow.
Estados Unidos, 2010. Duración: 138 minutos.
www.shutterisland.com/
En algún momento, cerca del clímax de La isla siniestra, un huracán se aproxima al lugar desatando la furia del viento, la lluvia y los truenos, y alguien dice “es una oscura y tormentosa noche”. Ese podría ser el eslogan perfecto para el nuevo filme de Martin Scorsese: “Es un oscuro y tormentoso filme”, pero se quedaría corto, porque es eso, pero también mucho, muchísimo más.
Entre otras cosas, es a la vez homenaje y exploración de diversos géneros y movimientos cinematográficos, desde el clásico film noir al horror psicológico, del expresionismo alemán al surrealismo buñuelesco, del suspenso hitchcockiano hasta la subliminal poesía tarkovskiana, y eso sería sólo en cuanto a estilo y narrativa, porque temáticamente es compleja y actúa en diferentes niveles. En sus capas más superficiales es una recreación de la paranoia de la guerra fría de los cincuenta, un viaje a la historia de la psiquiatría y los métodos de estudio de las enfermedades mentales, y en su parte más profunda es una exploración de la angustia, los traumas y los miedos más íntimos e inconscientes.
Para no arruinar la experiencia cinematográfica sólo es necesario decir que se desarrolla en 1954 (el momento más álgido de la guerra fría), y sigue a dos agentes federales interpretados por DiCaprio y Ruffalo, quienes llegan a una isla prisión de criminales con enfermedades mentales a investigar la desaparición de una peligrosa asesina (Mortimer), y en su búsqueda, encontrarán secretos, misterios y sospechosos, que tendrán que ir develando uno a uno.
Basado en el best seller de Dennis Lehane (Mystic river, Gone baby gone), Laeta Kalogridis creó un excelente guión lineal el cual, sin embargo, Scorsese sólo utiliza como estructura en la que se permite todo tipo de libertades estilísticas y narrativas, en forma de sueños o alucinaciones, que le permiten coquetear con los géneros y movimientos mencionados, construyendo así un filme sumamente rico en atmósferas, producto de una ominosa música y una sofisticada y opresiva fotografía, que reta al espectador tanto intelectual como sensorial y emocionalmente, haciendo del él objeto de un bombardeo de información e imágenes que lo atrapan a nivel consciente e inconsciente, por lo que es el tipo de filme que necesita verse varias veces para entenderlo en toda su dimensión.
Con La isla… Scorsese demuestra estar lúcido y en plena forma como director, igual que hace 30 años, con menos preocupaciones personales pero con gran hambre por la experimentación creativa vanguardista, que enriquece al lenguaje cinematográfico en general y que además, de paso, consolida a DiCaprio, como el mejor actor de su generación.






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