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A Côté France puede ir a comer, cenar en forma o “tapear”; se nota que es todo un proyecto de cultura francesa modesto y auténtico
Côté France Délices
H: L y Ma, de 13:00 a 18:00 h. Mi-S, de 13:00 a 23:00 h.
Avenida Terranova 608, esquina Bonifacio Andrade.
Prados Providencia. T/1201-6768
Al ritmo de de Manu Chao le dimos la primera mordida a nuestros tartines: tres piezas sobre rebanadas de pan rústico muy suave y de buena textura y sabor, sobre la primera descansaba un trozo de paté de campiña (un mosaico de hígado perfumado con algún destilado que no detecté a la perfección, ¿sería coñac o jerez?, y trozos de aceitunas negras), la siguiente estaba copeteada de oscuros hongos salteados con ajo y hierbas Provence, y la última untada de mousse de hígado (cada una 32 pesos). Esa fue la bienvenida que nos dio Côté France Délices, el restaurante montado en una casa clásica de Providencia. La planta baja da lugar a la tienda de productos franceses, entre ellos pan, mermeladas, vinos y patés; al fondo, se dispuso de un sobrio comedor decorado en tonos tintos y una de sus paredes un friso inspirado en el “Guernica” de Picasso. La planta alta se dedica a las clases de francés.
Se distingue por su cálido y amable servicio. Desde que uno se sienta a la mesa le sugieren los platos del día; las bebidas para acompañar su elección van desde una cerveza mexicana, un ejemplar de agua mineral francesa, a un vino blanco chileno o sudafricano por copa. Después de la primera y sabrosa experiencia, pasamos a la sopa de cebolla, que llegó con su queso gratinado sobre pan, con generosa porción del caldo oscuro colmado de hebras de cebolla. Buen sabor, con el toque ácido del vino blanco. Luego llegó una ensalada de arúgula con nueces y jitomates cherry, acompañada de dos rebanadas de queso de cabra fresco sobre pan, que en la carta anuncian como crotón. Es un plato bien servido de la aromática y verde hierba, bañada de vinagreta de balsámico. Después, la especialidad de la casa, los mejillones, que elegimos con azafrán y vino blanco (también los preparan a la crema de cebollín, en salsa de tomates y finas hierbas, o al ajo y curry, cada uno cuesta 130 pesos). Sorprende la cantidad de moluscos que llegan a la mesa, son muchos, y muy frescos. Para no dejarlos solos le llevan un plato de papas a la francesa (que no están malas pero tengo la impresión que son de bolsita), y un alioli con ajo y semillas de mostaza sabroso. Entre sus opciones de vino por copa, optamos por un chardonnay chileno, Chilcas, y un shiraz francés.
Para el dulce cierre de esta buena comida, nos rendimos ante unas crepes Suzette: tres bien doblados triángulos hechos con una sápida y de buena textura masa, con su inconfundible sabor a naranjas.
Entre sus especialidades también preparan el entrecôte au roquefort (rib eye al roquefort), filete de res en salsa de vino blanco y tapenade (pasta de aceitunas), o con escalopa de foie gras y oporto; atún sellado con papa al horno, o camarones empanizados con coco y especias, couscous y salsa de membrillo.
No la probamos pero se nos antojo cuando la vimos pasar rumbo a otra mesa, la sopa de cuatro quesos servida en un pan de campiña.
A Côté France puede ir a comer o cenar en forma, aunque a nosotros también se nos antojó para ir a “tapear” a la francesa con un par de copas de vino: las tartines están muy ricas puede pedir desde una con queso brie con portobello, de salmón ahumado con queso crema, alcaparras y cebollín, quizá otra de paté de ganso deshebrado, o para volar por los cielos, uno de foie gras de pato. Los precios van de 32 a 120 pesos la pieza. Las noches de jueves tiene música en vivo, desde jazz hasta ritmos galos. Se nota que es todo un proyecto de cultura francesa modesto y auténtico (en el que participan el chef Jean Louis Peres y el sommelier Silvan), con mucha calidad. Sabemos que pronto tendrán cursos de cocina gala. Les deseamos que crezcan y permanezcan en este proyecto de compartir un poco de su tierra acá en la Perla Tapatía.
PORMENORES
Cuentan con algunos cajones de estacionamiento en la banqueta. Baños pequeños y aceptables. Música a volumen bajo. Aceptan tarjetas de crédito. Sitio libre de humo



