columnas
Esta entrada celebra dos cosas: la hermosa comunión entre la música, la narrativa y las viñetas, al primerísimo ganador de una cerveza bien fría. Apenas anoche me presentaron el trabajo que el caricaturista español MAX y el músico francés-catalán Pascal Comelade hicieron para la “Music Collection” de Discmedi, una jugosa y bonita colección de cómics basados en la música de algún ícono, acompañado de su respectivo soundtrack. Para revisar esto que le cuento, haga click aquí.
Cuentan con libritos dedicados a Billie Holiday, a Miles Davis, Elvis Prestley y el cubano Benny Moré. Girando alrededor de las composiciones elegidas, El steinway a la guillotina, el artista gráfico desarrolla una historia de cualquier género, para que se lean escuchando simultáneamente al compacto que se incluye. En el caso de Comelade, primer catalán que aparece en la selección, MAX cuenta la historia de un viajezote a través de la República Lógico-fobista de los Encantados, siguiendo la búsqueda de un espía que quiere llevarle las Partituras Órficas a su rey, antes de que un rival le gane el botín. En el universo de Pascal (la República de los Encantados) tiene como habitantes una serie de personajes que, fuera de esa realidad, han sido representantes de movimientos culturales que nadie pasa de largo, independientemente de si gusta de su trabajo o no: Dalí, Buñuel, Jelly Roll Morton y hasta PJ Harvey aparece en un árbol. Lo curioso es que la historia es sólo un pretexto para girar en torno del músico, quien se distingue por melodías instrumentales, que llegan a lo minimal. Uno de sus favoritos instrumentos es un pequeño piano de juguete que, con todo y lo infantil, no suena nada ingenuo. Es por esto que la selección de MAX como el encargado del arte gráfico fue una elección natural. Sus dibujos se asemejan mucho a los cómics (tebeos —inserte acento andaluz—, les dicen en la antes-conocida-como-Madre-Patria) de los años cincuenta: caras sin rasgos definidos, narices exageradas, trazo simple. Los universos que generalmente manipula en sus cuadritos no tienen nada de inocentes; acostumbra a trastocar un poco la realidad mezclando puntos de origen. Por ejemplo, en el caso de El piano rojo, usted identificará (a veces con más esfuerzo en algunos casos) referencias a la mitología griega (que seguro ya dedujo con la mención a las deseadas partituras), a la que el mismo Pascal construye con su Enciclopedia Logicofobista de la Música Catalana (diccionario de sendas 30 páginas, publicado en 1993), y los personajes del mundo pop, como la absoluta reina del género: Madonna. Tintes de absurdo, humor ácido y pianos colorados que aparecen como flores en el campo, la obra es una joyita que vale la pena apropiarse celosamente. Para esta no tengo link de descarga —una disculpa—, sin embargo no dudo de su capacidad de investigador en el Internet, porque si ha podido encontrar esas fotos prohibidas y paranormales que no comparte, seguro consigue una copia electrónica, si no tiene ganas de rebasar el crédito de la tarjeta.
Y si continuamos un poco con el trabajo del monero español, vale la pena mencionar que no sólo se ha dedicado al humor. Para la editorial Media Vaca y su colección “Grandes y pequeños” llenó de imágenes un cuento del escritor argentino Marco Denevi (en cuya foto de Wikipedia se parece sospechosamente a Carlos Fuentes. Por fortuna, sus textos no): Un perro en el grabado de Durero titulado ‘El caballero, la muerte y el diablo’, vertiginoso antecedente del hombre anónimo que aparece en el centro de dicha obra, acompañado de un esqueleto peludo que le lleva la cuenta en reversa con un reloj de arena, un demonio antropomorfo y un perro feo. Apenas sin tomar aliento, el narrador del texto, de apenas diez páginas, refiere la historia de todos los soldados que regresan de una guerra que ya no querían pelear. Conjugando el cuento, las ilustraciones y la referencia del espeluznante grabado, me viene a la memoria la canción de Bel Canto “Sleep in deep”, pero sin ver el vídeo —acento andaluz aquí), que Anneli Drecker (vocalista y letrista del grupo. Luego solista) dice haber escrito después de una pesadilla que le arruinó el sueño. En este caso, a pesar de su conservar su marcado estilo, MAX captura la devastación, la putrefacción y lo siniestro del abandono del guerrero.
Dos facetas de un mismo autor que debiera tener entre sus libros favoritos.
Hasta el lunes.




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