laentrevista

OCIO | La guía para vivir la ciudad
Código del impreso: 70825a
El oficio que uno escogió
Artes Plásticas

Entre la oferta plástica en la ciudad, escogimos la más reciente exposición abstracta del tapatío Eduardo Mejorada, para conocer más de él y lo que sucede con sus procesos, con los diluvios y soles previos al lienzo

Eduardo Mejorada
Pintor

 

Uno mira el resultado y quizá éste lo lanza a imaginar a su creador y los caminos que debió recorrer para llegar a los trazos que uno observa, pero el intento no pasa de ser una labor de la imaginación.

Presentamos a Eduardo Mejorada (1969), con más de 30 exposiciones en su carrera, y relata cómo disfruta de lo abstracto, de dejar que el inconciente se desparrame en el lienzo y hable sin tapujos. Es tapatío, un día decidió adoptar el oficio de pintor, y seguir su instinto que ya le marcaba su camino. Vive de pintar, lo goza y lo sufre, como todo lo apasionado de la vida, él es un ejemplo vivo de que se puede vivir de lo que uno disfruta.

Un breve perfil

“Desde niño me llamaba la atención, mi abuelo era pintor y teníamos acceso a libros y a la pintura del taller de impresión. A los catorce o quince años compré mi primer bastidor, no estudié, aprendí de personas y libros, desde entonces adquirí el gusto por la pintura abstracta. Pintaba todos los días, a pesar de que mis padres no apoyaban mis deseos me aferré, intenté estudiar, pero no me gustaba, no te enseñaban a experimentar, me aburrí y me salí. En 1995 gané un concurso de la Secretaría de Cultura, esto me sirvió para ver que había posibilidades de seguir. En 1996 tuve mi primera exposición individual en el Foro de Arte y Cultura, desde entonces no paro, siempre sale algo.

“Di clases en el Cabañas de 2002 a 2006, pero estaba descuidando lo mío que es pintar, había muy buenos alumnos de los que aprendía, les enseñé a experimentar, otros maestros se encargaban de la técnica, les enseñaba a ser profesionales, a que trabajaran en un ambiente ordenado, a que hicieran sus propios bastidores. Pero creo que no lo volvería a hacer, ahora estoy dedicado 100 por ciento a la pintura, cuesta mucho pero es muy interesante”

Tras bambalinas

“Todos los días pinto, sigo en búsqueda de un lenguaje, me gusta experimentar con los materiales. El año pasado comencé una búsqueda formal porque ya estaba aburrido, me había estancado, tenía la fórmula y pintaba en automático, de esta búsqueda nació la exposición en la Alianza Francesa, decidí darle más tiempo a cada pieza y tomármelo más en serio. Estas dos exposiciones, la de la Alianza y la actual en el ex convento, son un parteaguas en mi carrera

“Primero me familiarizo con el lugar [de exposición], hago un plano, y a cada cuadro le doy un considerable tiempo y así voy haciendo la cadena. Me gusta trabajar en las primeras horas del día. Para esta exposición me tardé dos meses, trabajo mejor con cierta presión, porque si no en el proceso recibes mucha información visual y vas cambiando tu obra y se hace una revoltura, por lo que me doy un tiempo corto de entrega y así no hay distracciones, me encierro en el taller y a trabajar con rigor. Hago exposiciones resumidas, me gusta darle aire a cada cuadro, creo que entre menos cuadros más positivo, no necesitas ver 40 de un tema, sino pocos pero contundentes, no me gusta usar títulos, ni siquiera comienzo a pintar con un tema en la cabeza, dejo que el inconsciente fluya. Al comienzo pinto dos o tres que están medio rígidos, luego se desencadena todo y veo por cuál camino va y de qué quiero hablar.

“Trato de ser lo más honesto con mi trabajo, si no lo soy prefiero cancelar, y eso pasa cuando ‘tienes’ que pintar. No puedes ofrecer una mentira, es como si un músico cantara algo en lo que no cree. En tu obra tiene que haber una evolución y continuidad, siempre he cuidado eso. No seas pintor si terminarás pintando lo que las otras personas quieren”.

Vestigios –entre el agua y el fuego-

“Esta exposición es muy importante para mí. Forma parte del reinicio de mi carrera. Ahora planeo comenzar a trabajar con formatos más grandes y hacer una o dos exposiciones al año, hacer muchas no es bueno, no es honesto. Cada pieza es una excelente, en esta exposición todos los cuadros salieron positivamente, marchaban bien”.

Guadalajara, ¿tierra apta para el pintor?

“Todo mundo dice que en Oaxaca, en DF, hay muchas galerías. Mejor le apuesto a hacer bien las cosas y dejar de lado ese rollo. Siempre habrá quien compre, siento que acá se está formando un público. Sí se puede ser pintor acá, ha sido difícil, pero también he tenido momentos agradables, la clave es que en cualquier profesión, si haces las cosas bien, hay más posibilidades que se te abran las puertas, sin importar el lugar. Todo sería más fácil si recibiéramos una educación visual desde niños, hacen faltan programas de apreciación, de saber disfrutar un cuadro. El arte es lo que le da identidad al pueblo, ¿por qué no hacer que esa identidad crezca y educamos al pueblo? Tenemos maestros fregones, tantos, que se van y quedan en el olvido, aquí esta lleno de pintores aferrados, hay mucho por hacer pero poco apoyo, y la cultura no es tan cara”.

Música en su pintura

“Sí, escucho música cuando pinto, es bien importante la relación. Me gustan los clásicos del jazz, John Coltrane, Miles Davis es el que más me gusta; a veces pongo música clásica, depende del estado de ánimo. También, me encantan los Rolling Stones”.

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