labutaca

OCIO | La guía para vivir la ciudad
Código del impreso: 74123a
Helados de terror
Estrenos

Manejada como precuela de la cinta de John Carpenter de 1982, La cosa del otro mundo está de regreso para infundir miedo en el Ártico

LA COSA DEL OTRO MUNDO The thing.
Recomendable. Director: Matthijs van Heijningen Jr.
Con Mary Elizabeth Winstead, Joel Edgerton, Ulrich Thomsen y Eric Christian Olsen.
Estados Unidos/Canadá, 2011. Duración: 103 minutos.
www.thethingmovie.net/

 

 

La misma pregunta acompaña a este filme, como a cualquier otro remake de los ochenta, ya sea Conan, Noche de miedo o Footloose (por nombrar algunas entre muchas candidatas). La primera y más importante es “¿por qué”? Sin embargo, aunque parece innecesario (y quizá incluso tonto) traer de regreso al bárbaro, a los vampiros y al rebelde bailarín, hay una vibra diferente en La cosa del otro mundo. Realizada con una reverencia a la de 1982 de John Carpenter, la nueva versión se siente vital y nada superflua, es una sólida y entretenida cinta de monstruos que, en sus mejores momentos, recuerda no sólo a su fuente original, sino también a Alien, el octavo pasajero (1979). De hecho, podría decirse que la dirección le debe más a Ridley Scott que a Carpenter.

A pesar de ser epónima (en inglés), el filme es una precuela. Comienza tres días antes que el de Carpenter, y se mueve en línea recta hasta que su conclusión se enlaza con el comienzo del de 1982. Cuando una nave extraterrestre es encontrada en el Ártico por un equipo de ciencia noruego, el científico Halvorson (Thomsen) es enviado, y lleva a la paleontóloga estadounidense Kate Lloyd (Winstead), porque le dijeron que hay un “cuerpo”, que resulta ser el cadáver congelado de un alien. El equipo noruego se lleva el bloque de hielo que lo contiene a la base para estudiarlo, pero al poco tiempo descubren que la criatura “muerta” estaba en hibernación, y al ser expuesta al calor del sitio, despertó. Una vez libre, el ente utiliza sus habilidades para mimetizarse y comenzar a reducir la población del campamento, mientras las pruebas realizadas a la par comienzan a revelar su identidad.

Cuando Carpenter hizo su interpretación de La cosa en 1982 funcionó como antídoto a las amables cintas de extraterrestres de Steven Spielberg. Incluso fue calificada en varios círculos por su crudeza gráfica, con Roger Ebert llamándola “un show geek, una película cruda en la que los adolescentes puedan retarse a seguir viendo la pantalla”. Otros, alabaron su ritmo pausado y tenebrosa sensación de paranoia (en una atmósfera casi asfixiante mientras la tensión aumenta). Aunque podría argüirse que la de 2011 es más grotesca, los tiempos son otros. Vista en la actualidad, no hay algo impactante en los efectos especiales en aquella, ni en la nueva, que provoque algo semejante a la ofensa. Por otro lado, a pesar de que el director Heijningen replica el tono de Carpenter, es un poco más débil.

La afinidad del trabajo de Heijningen con la de 1982 es evidente, pues los escenarios y elementos se construyeron iguales. Los fans de la obra de Carpenter serán complacidos con esta precuela, que hace todo lo necesario para dejar la mesa dispuesta para continuar (excepto presentar al personaje de Kurt Russell). También, hay más que sólo un poco de Alien en esta versión, y aunque los efectos son considerablemente más avanzados que hace casi 30 años, Heijningen imita la estética y sensación general del trabajo de 1982, y si la película se ve más gore de lo normal, probablemente se deba a que tiene menos computadora y más efectos a la antigua de lo que se acostumbra en estos días.

Quizá la semejanza más obvia con Alien sea la decisión de hacer a la protagonista una de carácter. Desde Alan Grant (de Parque Jurásico), ningún paleontólogo se involucraba en tantas escenas de acción. Sería injusto llamar a la Kate de Mary Elizabeth una Ellen Ripley rebajada, pero hay muchas similitudes, sin dejar de mencionar la manera en que emerge del grupo para tomar control de las cosas en vez de convertirse en una doncella en peligro.

Quizá el mejor aspecto de La cosa del otro mundo es que no busca disminuir la reputación de su predecesora, existe como una extensión que vale la pena, no un insulto a la memoria de un clásico. Ofrece una experiencia similar en el aspecto general, pero sin copiar el estilo ni las situaciones. Mi única queja es respecto a la insatisfactoria naturaleza del destino de un personaje, pues la necesidad de conectar el final de ésta con el comienzo de la de 1982 deja en el aire una situación importante, pues mientras los cabos sueltos al final del filme de Carpenter son apropiados, aquí parecen descuidos. Sin embargo, en lo que respecta a una película de monstruos, es mejor de lo que regularmente se nos ofrece, y al tomarse en serio (sin agregar puntos de humor), permite la tensión y los sustos.

Puedes seguir cualquier respuesta con RSS 2.0   

Búsqueda de las siguientes palabras

Más opciones

Lo mas

  1. Pocas agrupaciones locales tienen la proyección a nivel internacional de The...
  2. Luego de una larga espera, que tomó alrededor de 75 minutos, la cita que Alan...

Cartones

Chuchos y Michos
Monicomics
Pupa y Lavinia
Restaurante Macoatl