columnas
Me atrevería a decir que la escena musical más vibrante, compleja y rica por ende en la actualidad no es otra que la española, incluso por encima que la británica y la estadounidense. Ahora explico. España no sólo posee una gran tradición musical que tiene en el flamenco a su música tradicional por excelencia con una industria pujante que inclusive tiene encandilados a otros países como Japón, el cual participa no sólo como consumidor compulsivo de ello, a su vez como apostador e inversionista. Desde los años ochenta, además, luego de la caída del franquismo, se ha constituido una escena local diversa y abundante en estilos que van del pop alternativo —el suyo es en muchos sentidos un caso envidiable en el contexto de los países hispanoparlantes— al rock y la música electrónica, territorio en el que hoy hay nombres ubicados al frente de la vanguardia internacional como El Guincho, Delorean y más recientemente John Talabot. A esto podemos sumarle que España se ha convertido en una escala obligada para las más prestigiadas figuras de la música anglosajona, de Bob Dylan a Paul McCartney, y ciudades como Barcelona o Madrid están siempre consideradas en sus agendas, cosa que sucede con menos constancia en cualquier país latinoamericano. Los festivales anuales españoles tienen hoy en día un prestigio bien ganado y algunos de ellos como el Primavera Sound o el Internacional de Benicassim (FIB) no tienen nada que pedir a los yanquis o ingleses, del Coachella al Glastonbury. A todo ello podemos agregarle también que en España hay un gran interés por las músicas tradicionales y de fusión provenientes de África, Asia y América Latina, mismas que son protagonistas de eventos como el Festival Pirineos Sur, La Mar de Músicas y tantos otros que crean en su conjunto una oferta sonora impresionante.
De allí que la información musical que España genere internamente sea asimismo intensa, heterogénea y generosa. Al menos para los mexicanos, de los años noventa a la fecha, las publicaciones ibéricas han sido un referente obligado y modelo a seguir de tantas revistas nacionales. No puede negarse, por ejemplo, la importancia que Rock De Lux —aunque nos llegue con medio año de retraso— ha ido teniendo en la prensa musical mexicana. Y ahora la Internet es también un espacio que ofrece y seguirá ofreciendo acceso a todo aquello que sobre su desbordante escena musical se dice y escribe en España. Sirva esta entrega para comentar un par de novedades más que interesantes al respecto.
Go Mag
Levanté un ejemplar de Go Mag, hace ya algunos años, en un café de Madrid. Lo que más me atrajo de esta publicación tamaño tabloide de excelsa impresión y exquisitos contenidos, fue que era gratuita, o al menos así lo fue en los primeros años que se publicó. Más tarde, su rápido éxito llevó a fijarle un precio y venderse puntualmente en los quioscos de revistas españoles con un CD incluido. Recuerdo que aquel primer ejemplar llevaba en la tapa una foto del australiano Nick Cave, tomada seguramente en algún hotel de Barcelona, ciudad en la que se elabora, a la par de otras tantas como la antes mencionada Rock De Lux y la también muy activa Mondo Sonoro. A Go Mag puede llegarse a través de su portal en la web (www.go-mag.com) que con frecuencia renueva contenidos. Pero es a partir del número de marzo, que se ofrece la posibilidad de hojear y leer su versión impresa, la misma que se distribuye en las calles españolas, pero en formato digital. En el número más reciente, se presenta en la portada el proyecto musical que se ha convertido en la sensación de la música británica de los últimos días: Django Django, el cuarteto escocés que con su epónimo álbum de debut ha dejado boquiabiertos a propios y ajenos con una música que utiliza lo que se le viene en gana como recurso de su imaginación. Destacan también en este número textos sobre Kode9, Lee Ranaldo y la despampanantemente bella cantante siberiana Nina Kraviz de la que nada sabíamos en esta orilla del Atlántico hasta hoy. Vale darse una vuelta y hojear (cibernéticamente) las páginas de Go Mag, una revista que nos llevará de la mano a muchos sonidos de los que no teníamos ni idea que existían.
Zona de Obras
También de años a la fecha, la revista Zona de Obras, que se hace en la ciudad de Zaragoza, ha venido a fungir como un enlace importante entre España y lo que se produce en la América hispanoparlante. Aunque en su caso, si bien hay un portal en la red que ofrece cierta información, éste no se comparaba en lo absoluto con la versión impresa que se distribuye en Europa cuatro ocasiones en el año. No obstante, la revista acaba de enviar un comunicado en el que se externa que están planificando una nueva etapa en la que se ofrecerán más contenidos en la red. En ella se dice que no habrá edición impresa sino hasta el final del verano europeo y que, mientras tanto, su equipo editorial estará concentrado en otras tareas como el diseño y publicación del “primer diario online de música y cultura iberoamericano”. “Nuestra web y las redes sociales arderán de contenido que conformarán una guía de lo que no hay que perderse de la cultura joven, alternativa y vanguardista de esa región que según dicen las estadísticas engloba a unos 500 millones de personas”, prometen sus editores. Asimismo, su portal (www.zonadeobras.com) ofrecerá en breve todos los números que se han publicado a la fecha, a través de una hemeroteca virtual para su consulta. Dos noticias que brindan novedad y continuidad a este reconocido proyecto cultural del que habrá que seguir al pendiente.





