labocina
Cadillac Records
Directora: Darnell Martin
Estados Unidos, 2008
Esta cinta basada en hechos reales es un intento por reflejar el principio y fin de la disquera Cadillac —ubicada en la avenida South Michigan, en Chicago—, propiedad del judío estadounidense de padres polacos Leonard Chess, encarnado por Adrien Brody, compañía que lanzó a la fama a Muddy Waters y Little Walter. Este filme, como muchos otros que intentan ser biográficos o históricos, pueden caer en interpretaciones o giros que los guionistas imprimen para darle fuerza a sus historias, así que habrá que ser cauteloso en creer ciegamente cada dato que se expone durante el desarrollo, pero sin estacionarnos en esos detalles, si nos enfocamos en la música y en los personajes, que en este caso son los protagonistas de la gestación de un género musical, es un agasajo. Ponga atención en Chuck Berry, encarnado por Mos Def, el conocido como padre del rock and roll, quien es retratado como hábil, divertido y creativo hombre, ahorrador, sencillo, con un sólo defecto, su afición por las mujeres. También conozca al enorme Howlin’ Wolf (Eamonn Walker), un hombre negro de casi dos metros, de más de cien kilos, que aullaba, no cantaba, pero era un aullido seductor; también tocaba la armónica y la guitarra (aunque no lo creamos, el señor Wolf murió pobre, y fue Eric Clapton quien pagó su lápida). Es un documento histórico musical ideal para entender la influencia del blues del Mississippi en el desarrollo de otros géneros, la huella de Muddy Waters en el rock and roll inglés (los Rolling Stones tomaron su nombre de una canción de Waters), el aporte de Chuck Berry —quien aún vive y tiene 85 años—, oriundo de Missouri, en los que posteriormente se desencadenó en todas las ramas del rock y la cantidad de canciones de su autoría que se han interpretado; el estilo sicodélico que se nutrió también de Howlin’ Wolf, y me atrevería a decir que Tom Waits también. Si es usted amante del blues y el rock and roll, seguro la disfrutará. Precio Mixup: $126.




