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El par de personajes, icono de la generación X, de la era dorada de MTV, están de regreso, pero adaptarlos a una nueva generación cuyos sueños y dilemas son tan diferentes, podría complicar las cosas. Aun así, el retorno ya generó puntos de rating
Beavis & Butthead
Domingo, 20:30 h.
MTV
Iconos de la llamada generación X, parte de la era dorada de la cadena MTV y favoritos de cualquier amante del ácido entretenimiento animado que comenzó a popularizarse en los noventa, Beavis & Butthead son un par de personajes que no requieren presentación. Ahora están de vuelta, a 19 años de su debut en la pantalla chica, en una época en la que Facebook, Twitter, los teléfonos inteligentes, las salas de cine en formato 4D, vamos, ni siquiera la Internet y la fiebre del Hotmail eran parte de la vida de quienes entonces eran púberes y vivían el último decenio del siglo XX.
Aunque a primera vista el retorno ya provocó simpatía entre quienes gozaron las temporadas transmitidas entre 1993 y 1997, y quienes ahora son adolescentes y han escuchado hablar del par de personajes creados por Mike Judge, el regreso podría ser peligroso.
Si bien recordar es volver a vivir y la nostalgia siempre será rentable, adaptar personajes de antaño a una generación completamente diferente siempre correrá el riesgo de aportar una mirada demasiado adulta, a ratos dura, rayando con lo amargo o bien cayendo en lo complaciente, pecando de “adaptado”. Por ejemplo, un comentario ácido sobre Twitter podría simpatizar al treintañero, pero quizá a un adolescente le moleste o no le caiga en gracia que comparen a su banda favorita, la de su tiempo, contra la historia de la vieja guardia, a quienes simplemente identifica como “ancianos”.
¿Qué diferencias hay entre aquella generación de fin de siglo pasado con la actual?, demasiadas, comenzando por una revolución tecnológica, el otro mundo que proponen la Internet y sus redes sociales, nuevas decepciones políticas y morales y una industria del entretenimiento que no termina de reinventarse, pues cuando parece que dará el giro completo, nuevamente se abraza de sus fórmulas y estándares.
A diferencia de otros personajes de la historia del entretenimiento animado, Beavis & Butthead sólo pudieron haber sido diseñados para una generación, la de los noventa. No dudo que quienes ahora superan los 30 años de edad y aún son seguidores del par de irreverentes pubertos que sólo se preocupan por el buen rock y algún día ligarse a una chica, y aclaro que es mi caso, vean no uno, sino varios de los nuevos episodios. Pero el entusiasmo podría venirse abajo ante la rebasadora realidad. Tarde que temprano podría ganarles “la edad”, cambiar de canal y estacionarse en otra serie, una que con humor refleje las broncas de su edad: insatisfacciones de empleo, problemas de comunicación en pareja, ego, algún vicio, algún encanto, situaciones que a los trece años, cuando veían Beavis & Butthead en la MTV, eran sólo anécdotas de los hermanos mayores.
Lo anterior podría suceder…, o bien, ocurrir todo lo contrario. Todo dependerá del rumbo que ofrezca la adaptación de los personajes al segundo decenio del siglo XXI, ante nuevos adolescentes que aprovechan a tope todas las opciones de entretenimiento.




