ellector
Lisi Turrá
53 años
Escritora
Buenos Aires, Argentina
¿Hace cuando arribó a la Perla Tapatía?
“Llegué a Guadalajara en 1998 a causa de un trabajo, vine con una pareja y aquí nos quedamos”
¿Cuál fue su primera impresión de la ciudad?
“Por esa época estaba el fenómeno de El Niño y se diluía allá en el Río de la Plata en Buenos Aires, entonces antes de viajar llovía mucho, tres días sí y uno no. Así que cuando llegué a Guadalajara me encontré con un clima muy seco, yo estaba contenta por eso. Aunque como al mes y medio comencé a extrañar la lluvia. Me encantó el tamaño de la ciudad, es mucho más a escala humana para la vida y el traslado, empecé a conocer gente enseguida y me adapté sin problema”.
¿Hay algo que extrañe de Argentina que no encuentra en Guadalajara?
“A veces el código con la gente, muchas veces tengo que ser cuidadosa de cómo me expreso, cómo voy a decir tal o cual cosa. Porque cuando te cambias de país te das cuenta de que lo traes contigo, estaba alerta y era importante mostrar un ser argentino que no era el pedante. Extraño también a los niños de mi familia, tengo nueve sobrinos y a tres no los conozco, no estoy cerca de ellos y no los veo crecer. No cambié una patria por otra, sume otra más y el corazón sí se te parte.”
¿Hay algo de nuestra ciudad que no encuentre en Argentina?
“Aquí todo mundo se conoce, para bien o para mal; vengo de una ciudad muy grande donde tú haces lo que quieres con tu vida y nadie se entera, aquí no, si tuviste alguna cuestión exitosa, muy bueno y si cometiste un error es muy malo porque todo mundo se entera. Guadalajara tiene posibilidades infinitas en el ámbito cultural, en el ambiente donde me muevo, el de los poetas, y a veces uno cree que si se va a una ciudad tan grande como es el DF, que también es preciosa, vas a pegar el salto y a veces no es así, en ciudades más chicas, como esta, es donde uno encuentra ese lugar para poder pegar”.
¿Qué le recomienda a un turista argentino para visitar?
“El Centro Histórico, un paseo en las cantinas porque hay muy buen clima y buena onda para salir de noche. El lago de Chapala, los Guachimontones, Tlaquepaque, tiene zonas bonitas para pasear y comer. Los tianguis que son una cuestión muy mexicana”.
¿Cómo describe su experiencia de vida en la Perla Tapatía hasta el día de hoy?
“A mí me va muy bien, tengo dos libros publicados, ambos poemarios, uno se llama Via, lo publicó la Universidad de Guadalajara, el Campus Universitario del Norte en 2001, y el segundo se llama Fulana y lo edité en 2009 con La Zonámbula que dirige Jorge Orendáin. Tuve al poeta Raúl Bañuelos como maestro, fue mi formador, se abrieron puertas como Radio Universidad donde tengo el programa de poesía Las ruecas del tiempo, acompaño a Jorge Souza, Raúl Bañuelos, Selene Bueno, y creo que es la estación de radio más importante en el ámbito cultural y musical. En Buenos Aires tener acceso a algo como eso es muy difícil. Lo único que no me agrada es la informalidad, la impuntualidad, ya me ha pasado y te acostumbras, pero de donde vengo tienes que llegar o sino te comen crudo, aquí se vive cierta bohemia en que se permite esta informalidad, pero tampoco es tan grave”.




