labutaca
Este filme representaba una ventana para asomarse al universo marilyniano y del Hollywood de la época de oro, pero sus trabas la dejan más como anécdota que un drama amoroso
MI SEMANA CON MARILYN My week with Marilyn.
Dominguera. Director: Simon Curtis.
Con Emma Watson, Kenneth Branagh, Michelle Williams y Judi Dench.
Reino Unido/Estados Unidos, 2011. Duración: 99 minutos.
http://myweekwithmarilynmovie.com/
El mito de Marilyn Monroe continúa como fuente de inspiración de más mitos, el más reciente, es el libro The prince, the showgirl and me, que a su vez inspiró la película Mi semana con Marilyn, con Simon Curtis como director y Michelle Williams como Marilyn, sobre un joven cinéfilo quien comienza su carrera cinematográfica como asistente de Lawrence Olivier, cuando están a punto de filmar El príncipe y la corista, en 1957, en Inglaterra.
La cinta fue nominada a varios premios Oscar, y lo cierto es que esto sólo se puede entender por el bajísimo nivel que tuvo el cine estadounidense el año pasado, ya que la mayoría de las películas en competencia fueron bastante mediocres. No se puede entender que Williams fuera nominada como Mejor Actriz cuando uno de los defectos de la cinta es ella, porque físicamente no se parece en nada a la legendaria rubia y nunca convence como Marilyn, su cara redonda y su cuerpo rechoncho la hacen verse todo el tiempo como Michelle Williams haciendo imitaciones de Marilyn Monroe. Parece más un ensayo previo a la filmación que la toma elegida para ser impresa.
Independientemente de ese error de casting (¿por qué no elegir a Kate Beckinsale o Jessica Chastain?), el tema sonaba interesante y posiblemente el libro lo es, pero la historia en la pantalla no logra pasar de un relato que es más anécdota que el drama amoroso o el rito de paso de ensueño que pretende ser.
Todos los elementos para haber sido una mejor película estaban ahí, el joven soñador, la estrella de Hollywood, el mundo del cine, pero es la manera de Curtis de contar la historia la que no termina por cuajar, es tímida en el romance y carece de conflicto, por lo que para el espectador, en vez de un lienzo cargado de intensidad y color, termina siendo sólo pinceladas pastel de un bonito dibujo en papel de china.
Esto no quiere decir que la cinta no sea disfrutable, sobre todo para el espectador cinéfilo, la película representa otra ventana para asomarse al universo marilyniano y del Hollywood de la época de oro, una historia con la que muchos se pueden identificar, aunque también es una cinta que puede enojar a varios porque las fallas de casting se multiplican, ¿Kenneth Branagh como Olivier, Julia Ormond como Vivien Leigh?, etcétera.
Lo mejor es el papel de Colin, graciosamente interpretado por Eddie Redmayne, a quien hemos visto en filmes interesantes, como Savage grace (2007), su mirada dulce y su torpeza corresponden al punto de vista tierno que de hecho tiene la cinta, pero por desgracia también tiene la torpeza, y eso es lo que al final más pesa.




