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Didier Lestrade argumenta en su nuevo libro que los homosexuales contemporáneos cambiaron el espíritu progresista por el consumismo y la superficialidad
La comunidad LGBT ha sido percibida como una minoría ligada a la izquierda tolerante y progresista. Figura inminente del movimiento gay francés, Didier Lestrade, activista, periodista, escritor y fundador de la organización en la lucha contra el sida Act Up París, así como de la revista Têtu, presentó hace algunos meses el libro Pourquoi les gays sont passés à droite (Por qué los gays pasaron a la derecha), con el que echa abajo esa creencia, al criticar el estilo de vida gay contemporáneo por considerarlo superficial, consumista y estático, características que asocia a los movimientos políticos conservadores.
De acuerdo con Lestrade, a los medios de comunicación LGBT no les gustó la obra, pero la gran prensa y la televisión se interesaron en ella. “Hice bastantes entrevistas y es un libro del que la gente habló mucho en mi país”, comenta el parisino, y agrega: “Permitió hacer preguntas sobre la militancia gay y aunque no tengo respuestas para todas las cuestiones que planteo, llego a la conclusión de que los homosexuales detestan que se discuta sobre su orientación política”.
El activista explica que decidió escribir la obra porque encontró en ella potencial mediático, y que la idea que tuvo desde el principio fue la de hacer un ensayo corto, fácil de leer, con el punto de vista de un gay que analiza lo que no va bien con los homosexuales y que toma como testigo al resto de la sociedad. “Creo que si el texto hubiera sido escrito por un heterosexual se habría tomado como un acto de homofobia”.
Además, señala que el título del libro denota la evolución sin precedentes de la palabra gay, que, desde su punto de vista, se ha hecho más xenófoba y egoísta. “Esto se debe a que vivimos en una sociedad cada vez más individualista y consumista. Es tiempo de dar a la gente LGBT su función progresista, de personas que van por delante de las otras minorías y de dejar de acusarlas de todos los males de la humanidad”.
Brecha generacional
Didier Lestrade se dice decepcionado con el activismo gay que se hace en la actualidad, pues lo considera poco divertido y menos comprometido que el de otras generaciones. “Esperamos el relevo de los jóvenes, pero aún no llega. Cuando llegue, serán chicos menos limitados intelectualmente que los que lo hicieron en el pasado”.
El francés arguye que la militancia no tiene que resumirse en abandonar todo por el matrimonio y la adopción por parte de parejas homosexuales, sino que tiene que ir más allá. “Podríamos decir que hoy los militantes son como robots gays con un discurso políticamente correcto. Están ahí para representarnos y obtener derechos pero también para adormecernos”.
Para finalizar, el autor de obras como Chroniques du dance floor y Kinsey 6 : Journal des années 80 recomienda a las nuevas generaciones LGBT actuar de una manera más original, como en su momento lo hicieron los “Indignados”. “Hace falta utilizar Facebook, Twitter y Tumblr de una manera más dinámica. Además, la lectura para nosotros es fundamental. A mis años, no he dejado de leer sobre cuestiones de diversidad sexual y eso ha nutrido mis convicciones políticas. No fue Lady Gaga quien me hizo descubrir la cultura gay”.
Frase
“Ser gay hoy en día es pensar en sí mismo, ir de compras y de viaje. Nos comportamos como ricos aunque muchos seamos pobres”




