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OCIO | La guía para vivir la ciudad
Recién llegadas desde Bélgica
 

Mucho hemos hablado sobre la gran tradición cervecera de la que Bélgica goza, con uno de los consumos por persona más altos del planeta, pues en este país la cerveza es mucho más que un trago; es un fluido vital en la cultura belga. Dentro de las muchas cervecerías que traen sus productos a nuestro país, recientemente se agregó la Brasserie de Brunehaut, localizada en Rongy-Brunehaut, a 80 kilómetros al Suroeste de Bruselas, muy cerca de la frontera con Francia.

En la evolución de los estilos, no hace mucho tiempo que surgió uno que busca ser la respuesta para las personas que presentan alergia al gluten, las cervezas libres de éste previenen que los consumidores que son intolerantes puedan beber cerveza sin tener que padecer de la enteropatía que como reacción adversa les ocasiona. En respuesta a esta necesidad la cervecería presenta su Brunehaut libre de gluten Bio Amber (bière ambrée), con 6.5 por ciento de alcohol. Para liberar a la cerveza de gluten es necesario retirar la cascarilla y con ella la proteína que origina las reacciones adversas en las personas sensibles a ella.

La cerveza presenta un color amarillo con la turbidez que es propia de estas cervezas y que resulta del acondicionamiento en la botella que permite la carbonatación adecuada, los aromas recuerdan azúcar mascabado, toques de miel de agave y recuerdos de cítricos caramelizados que le dan a la cerveza un carácter sutil a la nariz.  

Resulta una cerveza fresca a pesar de que la riqueza en granos logra que el trago tenga un residuo con toques dulces.

La de San Martín es una de las 18 abadías certificadas y una de pocas que aún se mantiene como independiente, su historia se remonta a los albores del siglo XI. La  Abbaye de Saint-Martin Blond con su 7 por ciento de alcohol, y sus color amarillo paja seduce el olfato con notas de especias, recuerdos frutas maduras y la clara presencia de la malta; el lúpulo es tenue y como es propio del estilo sólo juega un discreto papel.

La Abbaye de Saint-Martin Brune es una flamenca morena que llena la copa con un profundo color ámbar y que impregna el olfato con matices aromáticos de frutos negros como dátiles, ciruela pasa, además una nota que recuerda calabaza y miel de piloncillo, como esa que en temporada podemos encontrar en el santuario; la carbonatación es exacta y acaricia el paladar con tersura. Estas cervezas siempre son dignas acompañantes para alimentos complejos, platillos robustos con salseos profusos; pues su balance de alcohol, aromas y cuerpo las hacen fácil de maridar mucho más allá de los postres que es lo que generalmente viene a la mente cuando las bebes.

Definitivamente estas cervezas nos traen lo mejor de la tradición cervecera centenaria, colectan en una copa siglos de historia del viejo mundo y consolidan en el trago toda la experiencia de generaciones de dedicados monjes que a lo largo de los siglos han depurado las técnicas y los ingredientes hasta nuestros días.

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