agenda
Un compositor mexicano y dos rusos serán recordados bajo la batuta de Alondra de la Parra
Orquesta Filarmónica de Jalisco
13 de julio, 20:30 h. 15 de julio, 12.30 h. TEATRO DEGOLLADO.
Belén s/n, entre Hidalgo y Morelos, centro. T/3614-4773.
Boleto: de $90 a $170. De venta en taquillas y Ticketmaster (T/3818-3800)
Llega la sexta semana de Iluminando el silencio, segunda temporada que la Orquesta Filarmónica de Jalisco ofrece durante el presente año. Alondra de la Parra nuevamente será la responsable de llevar la jornada, pero la novedad se enmarca en la ausencia de invitados, pues en semanas anteriores, nombres como la soprano Megan Rose Williams, el clarinetista Sócrates Villegas y el pianista Jan Lisiecki, brillaron en el Degollado como acompañantes. Ahora de protagonista, la orquesta está lista para desempolvar composiciones que si bien transportan a tierras lejanas, también recuerdan que en México existen nombres que son recordados como grandes dentro de la música de cámara. Y es que el programa comenzará con “Sensemayá”, poema sinfónico, y quizá la entrega más recordada del compositor, violinista y director duranguense Silvestre Revueltas (1899-1940). A continuación, el romanticismo de Tchaikovsky abrazará los oídos con la suite (composición instrumental integrada por movimientos variados, basados en una misma tonalidad) “La bella durmiente”. Para la recta final, la Sinfonía no.5 del ruso Dmitri Shostakóvich demostrará por qué fue aplaudida por más de 30 minutos durante su estreno en 1937.
Desde adentro
Entre las filas de la orquesta, Felipe Gutiérrez tiene un lugar como chelista. Con tres decenios de experiencia en este instrumento y empapado de conocimiento, el tapatío comparte “Silvestre Revueltas es el genio musical más importante que ha dado México. ‘Sensemayá’ está inspirada en un poema del cubano Nicolás Guillén y trata sobre el ritual para matar a una serpiente”. De “La bella durmiente” el músico opina que “es muy bella y digerible, a diferencia de la de Revueltas, que es muy expresionista. Por último, Sinfonía no.5 de cierta manera es una sátira de los modelos tradicionalista de la música rusa”, comentó.



