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El cineasta neoyorquino sigue de viaje por Europa retratando sus urbes, y en esta ocasión le tocó a la ensoñadora capital italiana
DE ROMA CON AMOR To Rome with love.
Dominguera. Director: Woody Allen.
Con Alec Baldwin, Woody Allen, Jesse Eisenberg y Penélope Cruz.
Estados Unidos/Italia/España, 2012. Duración: 112 minutos.
Por decenios, nadie pudo convencer a Woody Allen de salir de Manhattan. El neurótico director estadounidense decía que Nueva York era su hogar, y se sentía cómodo filmando historias sobre personajes que conocía porque le eran cercanos, es decir, sólo neoyorquinos. Fue así como se convirtió en el mejor retratista de esa magnífica ciudad y sus habitantes a través de decenas de películas, la mayoría muy buenas, varias clásicas, y alguna que otra obra maestra.
Después, alguien lo convenció de filmar en Europa, y Amor y muerte, (2006) fue el mejor filme de Allen en muchísimos años, así que rodó nuevamente en Londres, Los inquebrantables (2007), y siguió por Europa, con Vicky Cristina Barcelona (2008) y Medianoche en París (2011). Ahora, sigue su aventura allá con De Roma con amor.
Parecería que el director continuará su affaire europeo por todas las ciudades del Viejo Continente, pero no hay que estar tan seguros. Recuerdo que en la conferencia de prensa de Vicky…, que se estrenó en el festival de Cannes, una emocionada periodista rusa le preguntó si alguna vez filmaría en Moscú, a lo que cándidamente el despistado Allen contestó “nunca, odio Rusia, fui una vez allá, hacía mucho frío, no me gustó su arquitectura gris, su acento tan tosco, la gente es grosera, me deprimí mucho y me encerré en mi cuarto un par de días, adelanté mi regreso y juré nunca volver”, su respuesta lastimó a la periodista rusa pero causó las carcajadas de todos, dejando claro que si bien ahora filma fuera de Manhattan, será siempre en ciudades que sigan siendo cosmopolitas, sofisticadas, y para él “civilizadas”, así que si alguien sueña con que alguna vez haga De la condesa con amor, mejor lo olviden.
En De Roma con amor Allen cuenta cuatro historias no relacionadas entre sí, la de un director de ópera retirado que viaja a Roma a conocer a los suegros de su hija, y descubre que su consuegro es un magnífico cantante de dicho género y quiere grabarle un disco, la de un arquitecto que vive en esa ciudad con su novia, pero es seducido por una amiga estadounidense que los visita, la de un contador que de repente se hace famoso, y la de una pareja de recién casados que, en el mismo día, cada uno tiene una aventura con otra persona.
La estructura que el director sigue en este filme es similar a la de Vicky…, una serie de viñetas que sirven como postales de la bella ciudad, sólo que ahora no hay un verdadero concepto tras la cinta, parecen más bien ideas de varias películas echadas al azar, y el resultado es disparejo, de una cinta mediocre, aunque mantiene el encanto de un filme menor de Allen, al que mucho ayuda su espectacular reparto.
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Los nuevos romances de don Allen Por Abril Posas Durante años, este cineasta con ademanes de neurótico convirtió a Nueva York en uno de los elementos esenciales de sus historias, no sólo como perfecto escenario para los enredos de una pareja en Annie Hall (1977), o el amor frágil en Manhattan (1979), sino que convirtió a la ciudad en un personaje más. Ahora que emigró a Europa para sus películas más recientes, las trata con el mismo cariño que su natal urbe estadounidense. Después de romper la racha neoyorquina con La provocación (2005) al viajar a Londres, en donde rodó también Amor y muerte (2006) y Los inquebrantables (2007), le hizo una carta de amor a España con Vicky, Cristina, Barcelona (2008), compartió con el mundo la magia de un cielo estrellado, antesala de un viaje en el tiempo nada menos que con Fitzgerald y compañía en Medianoche en París (2011), y ahora en la más reciente, De Roma con amor, no solamente la capital de Italia es la responsable de las situaciones y los dimes y diretes de los protagonistas, sino que también marca el regreso de Allen a las antologías, después de participar en Historias de Nueva York (1989) y de dirigir Todo lo que usted siempre quiso saber del sexo (pero nunca se atrevió a preguntar), de 1972. |





