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Ganadora del Globo de Oro y el Oscar en la categoría de Mejor Película Extranjera, Una separación es un particular relato que toca problemas universales
UNA SEPARACIÓN Jodaeiye Nader az Simin.
Imprescindible. Director: Asghar Farhadi.
Con Peyman Moadi, Leila Hatami, Sareh Bayat y Shahab Hosseini.
Irán, 2011. Duración: 123 minutos.
www.sonyclassics.com/aseparation
La aclamada cinta de Asghar Farhadi de 2011 es muchas cosas, pero ninguna de ellas es trivial. Es juicio a una cultura en la que religión y tradición envenena un sistema legal. Es una exploración al poder de una mentira. Es un drama legal y de misterio, pero por encima de todo, es un cuento de amor y sacrificio. El divorcio se ha convertido en un lugar común en Estados Unidos, en donde sus filmes usualmente lo tratan este cambio de vida y su impacto en los hijos como una parte más de la trama. En Irán, sin embargo, en donde el divorcio es raro, el cineasta tiene la virtud de señalar cómo el rompimiento familiar erosiona la estabilidad del hijo único, sin ser excesivamente melodramático.
Simin (Hatami) y Nader (Moadi) están frente a un juez. Ella quiere el divorcio y la custodia de su hija de once años, Termeh (Sarina Farhadi). Nader, aunque todavía ama a su esposa, está dispuesto a firmar el divorcio, pero no a perder a Termeh, y no puede abandonar el país porque cuida de su padre con Alzheimer. El juez no concede la separación, pero Simin regresa a vivir con sus padres. Ahora que su esposa no vive con él, Nader debe contratar a alguien que cuide de su padre mientras trabaja y esa persona es Razieh (Bayat), ama de casa treintañera quien debe recorrer un largo camino con su pequeña hija para llegar a la casa de Nader. Su esposo, Hodjat (Hosseini), es proclive a enojarse y tiene arranques violentos.
Un día, Nader regresa a casa temprano y descubre a su padre solo, atado a la cama y en un estado que dificulta que sea capaz de revivir. No hay señales de Razieh ni su hija y cuando ésta regresa, Nader acusa a la mujer de negligencia y robo (se perdió un dinero), la despide, y al empujarla por la puerta ella pierde el equilibrio y aparentemente cae por las escaleras. Poco después de este suceso, Nader recibe una llamada de Simin diciéndole que Razieh está en el hospital. Entonces, la pareja separada acude al nosocomio para saber cómo está la mujer y descubren que tuvo un aborto, posiblemente debido a las acciones de Nader, a quien un iracundo Hodjat ataca y después demanda acusándolo de asesinar a su hijo nonato.
Una separación se toma su tiempo antes de construir su explosión dramática. El escenario preciso es necesariamente largo, toda vez que los personajes y sus circunstancias deben establecerse antes de que la cinta pase a la segunda fase. Un aspecto clave en la historia de Farhadi es desarrollar a los cinco protagonistas (Nader, Simin, Termeh, Razieh y Hodjat), en personajes decentes pero imperfectos. Los admiramos y simpatizamos con ellos, especialmente con Termeh. No hay villanos ni respuestas fáciles. Cada adulto dice una mentira o esconde una verdad, y la pequeña termina en el centro de todo, es la víctima más evidente del filme. Sus padres dicen constantemente que quieren lo mejor para ella, pero al tratar de protegerla hacen más profunda la herida. Los momentos más emotivos de la cinta tienen a la niña y la manera en que muestra su amor a su padre, y en una ocasión hasta es forzada a mentir por él, y en otra, él le convence de que abandone un sueño para mostrarle su confianza.
La película también retrata las inequidades del sistema legal iraní, rígido en sus códigos, insensible en su ejecución y circunscrito por su doctrina religiosa. El concepto de “jurar por el Corán” se toma demasiado en serio, y pocos en este relato considerarían mentir mientras tocan el libro sagrado musulmán. De hacerlo, creen que atraerán la tragedia sobre sus hijos. El director no sólo critica esto abiertamente, también muestra el poder que tiene la religión en la rutina de los iraníes (algo tan extranjero como su idioma para muchos de este lado del mundo).
El filme contiene a la vez ligeros elementos de misterio, y la pregunta principal es si la acción de Nader causó la interrupción del embarazo de Razieh. Él admite que la empujó, pero no comprende cómo eso contribuyó a que cayera por las escaleras y perdiera el hijo, así que lleva a cabo una rudimentaria investigación y se convence de su propia inocencia, aunque miente al juez y alega que no sabía del estado de la mujer cuando la empujó, pues esto lo llevaría a la cárcel, y escuchar a su padre mentir causa en Termeh una crisis de conciencia. La verdad sobre la caída de Razieh es revelada eventualmente, pero la cinta termina en un tono deliberadamente ambiguo, que no agradará a quienes esperaban una clara resolución.
De cualquier manera, el misterio de Una separación es secundario, un poco más de especia en un platillo bien sazonado. La cinta es más sobre asuntos de peso con implicaciones universales, y los elementos que más invitan a la reflexión son los relacionados con los asuntos sucios que se forman alrededor de una mentira como una red venenosa, pero el peso emocional viene de examinar la relación entre Termeh y sus padres. No sería descabellado considerar este filme como uno de la maduración de la pequeña, y aunque no se presenta desde su perspectiva, no hay duda que pierde buena parte de su inocencia en estas dos horas.
La película ganó el Oscar a Mejor Película Extranjera en la pasada entrega (así como el Globo de Oro en dicha categoría), y ha cosechado reconocimiento en numerosos festivales, entre ellos el Oso de Oro en Berlín. Una separación merece cada premio que tiene, y es también una de las cintas foráneas más satisfactorias en llegar a las salas de América en los pasados doce meses.




