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El alboroto que ha hecho el país vecino desde la semana pasada por el exitoso arribo de Curiosity a la superficie de Marte me hizo recordar algunas interrogantes que turbaron mi mente desde que era pequeña, respecto a eso tan extraordinario que llamamos universo. En aquel tiempo entendía prácticamente nada, apenas sobrepasaba los ocho años de edad si no me equivoco, pero ya alzaba la mirada al cielo para preguntarme qué había más allá, y como los libros de primaria y secundaria me explicaron muy poco, dediqué varias noches a formular mis propias teorías y a cuestionar las existentes. Podrá tildarme de demente, pero no importa, se las voy a decir.
Algo que siempre ha atraído mi atención es la trillada idea de que no estamos solos, ¿sabía usted que se han encontrado más de 800 exoplanetas en distancias aproximadas a los 20 años luz? Pues sí, de acuerdo con el investigador de la UNAM, Salvador Curiel, éstos van asociados a más de 600 sistemas planetarios y la mayoría son gigantes gaseosos similares a Júpiter, Saturno, Urano o Neptuno, así que a reserva de lo que sus potentes telescopios hayan captado, nadie sabe con exactitud qué demonios sucede en esos territorios.
Por otro lado, ¿se ha preguntado a dónde iríamos si la gravedad de pronto no pudiera detenernos? Sencillo, quedaríamos atrapados en un agujero negro o incluso moriríamos antes de llegar a él. ¡Ah!, ¿no me cree? Investigadores de la NASA, como el doctor Philip Plait, Kevin McLin y Josh Grindlay, han descubierto que de acercarnos a uno de éstos seríamos estirados y destrozados en milésimas de segundo, es decir, terminaríamos como un espagueti de muchos kilómetros de largo. Las probabilidades son pocas, pero no nulas, ¡agujeros negros hay en todas partes! Sólo en nuestra galaxia probablemente existen millones de ellos.
¿Y qué sabe acerca del canibalismo galáctico? Aquí un dato: en 2010, el Instituto Max Planck de Astronomía en Alemania encontró que las galaxias espirales se alimentan de las más pequeñas como parte de un proceso evolutivo, de hecho, nuestra vecina Andrómeda actualmente devora a uno de sus satélites, y estudios realizados por el European Southern Observatory indican que es posible una fusión entre ésta y nuestra Vía Láctea (nos tragará), aunque dentro de mucho tiempo.
En fin, espero no haberlo incomodado con esto. Lo que sí, algún día quiero conocer la historia completa del planeta Tierra (así gastaría mis tres deseos con el genio de la lámpara mágica), porque tengo más preguntas pendientes.






